DECISIONES IMPORTANTES

 
Tomar decisiones  requiere definir el problema con claridad,  ver las distintas opciones que tenemos, analizar los pros y los contras  de cada una, hacer una elección y aceptar la incertidumbre del resultado. Parece simple pero no es fácil.
 
Pasos para tomar decisiones 
  • Define el problema: Escribe exactamente qué debes decidir para evitar la confusión mental. Mira detenidamente las diferentes alternativas que tienes.
  • Evalúa los pros y contras: Anota las ventajas y desventajas de cada opción en un papel.
  • Escucha tus emociones: Presta atención a lo que sientes, pero equilíbralo siempre con la lógica.
  • Considerar consecuencias : Visualiza el impacto de cada opción  a largo plazo en tu vida .
  • Acepta el riesgo: Asume que cualquier elección conlleva un grado de incertidumbre y posibles consecuencias.
 
Quizá la decisión más importante en la vida sea establecer tus  principios es decir,  tener claros tus valores fundamentales los cuales  guiarán todas las elecciones que hagas.
 
VALORES
Crear una escala de valores personales es un ejercicio fundamental de autoconocimiento que funciona como un GPS interno para tomar decisiones importantes y dar sentido a tu vida.
Piensa por un momento cuales son las cosas más importantes para ti en la vida , haz una lista y asígnales un número. Para saber el numero uno pregúntate ¿ Si sólo tuviese que quedarme con un valor cual sería? Anota que significado tiene para ti ese valor, esto puede variar de una persona a otra.
 
Ejemplo de los míos:                                                     
 
Numero 1.  Salud física y mental ( PAZ INTERIOR)      
Que significa esto para mí : Alimentación sana, ejercicio, aire puro, revisiones médicas . Aceptar y soltar, perdonar, entrenar la mente,  esfuerzo,disciplina y foco.
 
Numero 2. Bondad, honestidad, coherencia 
Que significa esto para mi : Actuar según principios éticos  universales . Pensar, decir y hacer irán en la misma linea .                                                               
 
Número 3.  Aprender     
Que significa esto para mí:  Leer, estudiar,  convertir el conocimiento en sabiduría.
 
Número 4 - Emoción, estímulo, variedad 
 Que significa esto para mí: Salir, viajar, arriesgarme, probar lo nuevo,
 
Número  5. Conexión, empatía, amistad, ayuda  
Que significa esto para mí: Relacionarme, estar disponible, generosidad. 
 Claves para afrontar decisiones complejas.      
  • Conecta con tus valores: Cuando una decisión está alineada con tus principios, si te equivocas es mucho más fácil de llevar. 
  • Equilibra razón y emoción: No ignores lo que sientes, pero tampoco te dejes arrastrar solo por el pánico. La mezcla ideal usa la lógica para evaluar datos y la intuición para escuchar lo que tu cuerpo rechaza o acepta. 

  • Evita posponer sin fin: Demorar el momento no hará que la situación desaparezca ni que aparezca información mágica. 
  • Acepta la imperfección: No busques la seguridad absoluta. Decide basándote en la mayor probabilidad de éxito con los recursos que tienes hoy, y una vez hecho, no mires atrás .
  • Comprométete con la opción elegida : Es decir haz que funcione, normalmente cuando aparecen los primeros problemas con nuestra opción empezamos a echar de menos las otras alternativas e incluso abandonamos y pasamos a otra, esperando que no tengamos que pagar ningún precio. Sólo una vez que veamos que realmente no es viable la alternativa podremos elegir otra, no en cuanto aparezcan las primeras dificultades.
¿Por qué te atascas?
 Exceso de información: Buscar demasiados         datos genera confusión en  lugar de claridad. A esto     se llama parálisis por análisis.
 No queremos aceptar que cada opción tiene una parte negativa, CUANDO ELEGIMOS UNA OPCIÓN TENEMOS QUE DECIR ADIOS A LAS PARTES POSITIVAS DE LAS OPCIONES DESCARTADAS.
 Falsa seguridad: Creer que si esperas un poco más, aparecerá una solución mágica sin riesgos.
Estrategias rápidas para salir del atasco
  • Aplica la regla del 70%: Toma la decisión cuando tengas el 70% de la información que crees necesitar. Esperar al 100% solo te hará perder tiempo.
  • Reduce las opciones a dos o tres: Si tienes cuatro o cinco alternativas, haz eliminatorias. Quédate solo con dos o tres  opciones finalistas y compáralas cara a cara.
  • Usa la regla 10-10-10: Pregúntate cómo te afectará esta decisión en 10 minutos, 10 meses y 10 años. Esto relativiza el impacto inmediato y reduce la ansiedad.
  • Mira la situación desde fuera : Piensa qué le aconsejarías a un amigo cercano si estuviera exactamente en tu misma situación. La distancia emocional da mucha claridad.
  • Elige la "buena opción" en vez de la "perfecta": El perfeccionismo es el mejor amigo del atasco. Busca una opción que sea suficientemente buena para avanzar.
Consejos prácticos para decidir mejor
  • Evita decidir bajo emociones intensas: El estrés, el enfado, el hambre o la falta de sueño nublan el juicio. Regula primero tu estado físico y emocional antes de elegir.
  • Acepta la incertidumbre: El 100 % de certeza no existe. Las decisiones se toman con la mejor información disponible en ese momento
  • Considera el peor escenario que puede suceder : Pregúntate qué es lo peor que podría pasar si fallas. A menudo verás que las consecuencias no son catastróficas o que tienes la capacidad de superarlas
  • Recuerda que no tomar una decisión ya es una decisión. Si evitas elegir, estás permitiendo que el tiempo, el azar o las demás personas decidan el rumbo por ti. Equivocarse  es parte del proceso de aprendizaje; las decisiones que no salen como esperabas no son un fracaso, sino experiencia acumulada para las elecciones del mañana
 
MEDITACIÓN. EL OBSERVADOR DE LAS EMOCIONES. 

No necesitas dejar la mente en blanco. El objetivo es separarte emocionalmente de las opciones para verlas con perspectiva
 Siéntate en una postura cómoda. Cierra los ojos y lleva toda tu atención a la respiración. Siente cómo entra y sale el aire. Si tu mente se va a la decisión, regresa suavemente a la respiración. 
  1. Visualiza la Opción A : Imagina que ya has tomado la primera opción. Visualízate en ese escenario. No pienses en los pros y contras; siente tu cuerpo. ¿Hay opresión en el pecho, tensión en el cuello, o sientes liberación y ligereza? El cuerpo detecta tus valores profundos antes que la razón.
  2. Visualiza la Opción B : Regresa un momento a la respiración para "limpiar el lienzo". Ahora, haz lo mismo con la segunda opción. Imagina que ya está hecho. ¿Qué responde tu cuerpo? ¿Hay rigidez, miedo paralizante o una calma incómoda?
  3. Visualiza la opción C si la hubiese y repite los pasos anteriores.  
  4. VISIÓN PANORÁMICA: Imagínate a ti mismo sentado en una sala de cine desierta, mirando la pantalla. En la pantalla aparece un personaje que se parece a ti, atrapado en este dilema. Míralo con compasión. ¿Qué es lo más sensato y saludable que podría hacer ese personaje? Respira profundo tres veces, toma consciencia de tu entorno y abre los ojos.Cuando meditas antes de decidir, cambias radicalmente la actividad de tu cerebro:
Una vez que acabes la meditación
  • Escribe de inmediato: No dejes que la mente lógica vuelva a enredar las cosas. Nada más abrir los ojos, apunta las sensaciones o ideas que hayan aparecido.
  • Acepta el miedo: La meditación no elimina el miedo a equivocarse, pero te ayuda a ver ese miedo como una simple nube pasajera, no como una barrera insalvable.

 

EL EGO Y LA MUERTE


EL EGO 

Gran parte de nuestro malestar surge de identificarnos con pensamientos como «yo soy mi cuerpo», «yo soy mis éxitos» o «yo soy lo que los demás piensan de mí . El ego intenta mantener una historia coherente sobre quiénes somos. Quiere controlar, tener razón, ser reconocido y sentirse seguro, estamos completamente dominados por él. Puedes tener una personalidad, trabajar, ganar dinero, tener opiniones y relacionarte con el mundo, pero al mismo tiempo observar todo eso con cierta distancia. No hay que  destruir el ego, sino dejar de estar identificados con él.

A lo largo de la vida construimos una identidad:«Soy profesional», «soy padre», «soy inteligente», «soy exitoso», «soy joven», «soy fuerte»...El problema aparece cuando creemos que esas etiquetas son nuestro verdadero yo.  El envejecimiento y las pérdidas pueden desmontar muchas de esas identidades y  eso puede ser doloroso, pero también liberador. 

Una pregunta útil sería:«¿Quién está observando este pensamiento que estoy teniendo ahora mismo?» 

Cuando algo que creíamos indispensable desaparece, podemos descubrir que seguimos estando aquí. 

La vida implica perder personas, juventud, salud, relaciones, oportunidades y versiones anteriores de nosotros mismos. No hay que  convertir la pérdida en una negación de la vida. Podemos sentir tristeza profundamente y  al mismo tiempo, permanecer abiertos a lo que todavía existe. La pregunta deja de ser solamente:«¿Cómo recupero lo que perdí?»  y empieza a ser:«¿Cómo puedo estar plenamente presente con lo que hay ahora?» 

 Cuando dejamos de estar tan absorbidos por nuestra propia historia, podemos estar más disponibles para otras personas y ayudarlos. Ayudar a alguien no tiene que significar «salvarle». A veces lo más importante es simplemente estar presente con esa persona, sin intentar eliminar inmediatamente su dolor. 

Todo cambia. El cuerpo cambia. Las relaciones cambian. Nuestra identidad cambia. La vida termina. Pero podemos aprender a permanecer presentes ante ese cambio sin aferrarnos desesperadamente a lo que inevitablemente va a cambiar.

Aunque hayas perdido muchas cosas, todavía estás aquí.    

Todavía puedes respirar.
Todavía puedes amar.
Todavía puedes estar presente.
Todavía puedes despertar.                                                                                     

Tenemos que aprender a  a estar presentes.   La vida ocurre únicamente  el presente. El pasado ya ocurrió y el futuro todavía no existe. Sin embargo, nuestra mente pasa gran parte del tiempo recordando, anticipando y preocupándose . No se trata de dejar de pensar, sino de dejar de vivir completamente identificados con nuestros pensamientos.  No eres tu ego.   El ego es la imagen que tenemos de nosotros mismos: «Soy esta persona, tengo este trabajo, necesito esto, quiero aquello, los demás deberían tratarme de determinada manera» . 

 No eres solamente tu cuerpo ni tu historia personal. El dolor es inevitable; podemos trabajar nuestra relación con él aceptándolo. Aceptar no significa rendirse, significa dejar de luchar contra la realidad presente. El sufrimiento aumenta cuando nos resistimos . 

           

 LA MUERTE

En lugar de ver la muerte  únicamente como un final aterrador, es mejor contemplarla como una transformación y como una oportunidad para soltar el apego. En lugar de pensar únicamente:«Voy a desaparecer» tenemos que investigar quién creemos que somos y qué significa realmente «morir».

Envejecimiento, enfermedad y muerte van de la mano. El budismo considera  al envejecimiento como algo que haya que combatir sino como una oportunidad para soltar identidades y profundizar en la conciencia. Respecto a la enfermedad y el sufrimiento que conlleva, el dolor forma parte de la experiencia humana, pero podemos cambiar nuestra relación con él. Sufrir físicamente no tiene por qué significar sufrir psicológicamente de la misma manera

Hay una  diferencia entre dolor y sufrimiento. El dolor puede ser inevitable. El sufrimiento psicológico muchas veces aumenta cuando luchamos contra lo que está ocurriendo  «Esto no debería estar pasando».«¿Por qué a mí?»«Tengo que volver a ser como antes».«Mi vida se ha arruinado».  

 Aprender a soltar nos prepara tanto para vivir como para morir.

Aprender a morir es también aprender a vivir. Cada vez que soltamos un apego —una expectativa, una imagen de nosotros mismos, una necesidad de controlar— estamos practicando el mismo movimiento fundamental que exige la muerte: Soltar.

 No podemos evitar que la vida cambie, envejezcamos  y termine, pero sí podemos aprender a estar plenamente presentes mientras ocurre. Estar presente significa  aprender a permanecer en el momento actual en lugar de vivir atrapados en el pasado o preocupados por el futuro sino estando aquí y ahora pero sin identificarnos con lo que sucede.

PREGÚNTATE   ¿Puedo estar realmente presente ante lo que sucede dentro y fuera de mi mente?

Nuestra mente suele vivir adelantada —«¿qué pasará?»— o atrás —«¿por qué ocurrió aquello?»—La presencia no significa que desaparezcan los pensamientos, sino que dejamos de identificarnos completamente con ellos. 

Practica: cuando aparezca una preocupación, observarla como un pensamiento en lugar de asumir automáticamente que es la realidad.

El cuerpo está cambiando continuamente pero no es  totalidad de nuestra identidad. «Tengo un cuerpo» no es exactamente lo mismo que «soy únicamente este cuerpo».

 No hay que negar el miedo  la muerte asusta pero el miedo puede observarse y atravesarse con presencia, en lugar de dejar que domine toda nuestra vida              

La muerte puede enseñarnos a vivir. Si sabemos que nuestra vida es limitada, podemos dejar de posponer continuamente la experiencia de estar presentes. No se trata tanto de aprender a no morir, sino de descubrir quién eres antes de morir       

LA PREGUNTA NO ES «¿Qué me ocurrirá cuando muera?» sino «¿Quién soy yo realmente, si todo aquello con lo que me identifico puede desaparecer?»   aquí se conectan las ideas de  estar presente, aceptar el cambio y soltar el ego. 

¿Y qué pasa con el ego? Nuestro ego dice:«Yo soy esta persona y quiero seguir existiendo». El ego, el  «yo» es una construcción temporal por eso la muerte puede dar miedo al ego, porque el ego siente que va a desaparecer. 

Prepararse para morir  significa aprender a soltar mientras todavía estamos vivos. 

 Soltar la necesidad de controlar todo; nuestra imagen de nosotros mismos ; el apego a las personas;  la necesidad de tener siempre razón , el miedo a cambiar;  incluso la idea de quién creemos que deberíamos ser  .Y entonces la muerte deja de ser solamente.   «voy a perder mi vida».   Puede convertirse en: «Voy a entregar aquello que nunca pude poseer completamente».   

El momento de morir es un momento de soltar. No hay  luchar contra la experiencia «Sí, esto está sucediendo. Estoy aquí». Si aparece miedo, observar el miedo. Si aparece dolor, estar con el dolor. Si aparece tristeza, permitir la tristeza. Si aparece apego a una persona, reconocer ese amor y ese apego. La clave es no añadir una segunda capa de sufrimiento intentando desesperadamente que la realidad sea diferente.    

    La pregunta clave es «¿Quién soy realmente?»Y la  respuesta es que no somos únicamente nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestra personalidad ni nuestra historia,  somos pura consciencia 

 No podemos controlar todo lo que sucede. Enfermedad, envejecimiento, pérdidas, rechazo, separación y muerte forman parte de la existencia. La práctica consiste en aceptar primero la realidad tal como es y después responder a ella.  Aceptar no significa aprobar ni quedarse pasivo. Significa dejar de luchar mentalmente contra el hecho de que algo ya está ocurriendo.   El sufrimiento puede convertirse en camino. El sufrimiento aparece, podemos utilizarlo para despertar. Una enfermedad, una pérdida o una crisis pueden destruir nuestra antigua imagen de nosotros mismos. Y precisamente ahí podemos descubrir que somos algo más profundo que nuestras circunstancias.

La muerte no es el enemigo. Es un proceso natural, todo cambia y todo se dirige a la disolución.  Sé quien realmente eres, permanece presente, ama sin aferrarte, acepta lo que la vida trae y aprende a soltar.  Cuanto menos intentas controlar la vida, más plenamente puedes vivirla. No necesitas esperar a la vejez o a la muerte para practicarlo. Puedes empezar con algo tan sencillo como observar tus pensamientos durante unos minutos y volver a sentir tu respiración.                                                                                         

La aceptación no significa resignación. Significa ver claramente lo que está sucediendo antes de decidir cómo responde «Acepto que esto está ocurriendo; ahora decido qué puedo hacer al respecto». Si no podemos  cambiar la realidad cuando podemos transformar nuestra relación con ella«¿Puedo estar plenamente presente ante lo que está ocurriendo sin ser esclavo de mi reacción?»                      

Lo que está bajo tu control → actúa.

Lo que no está bajo tu control → acepta.

La aceptación es dejar de pelear mentalmente contra un hecho que ya es real. Después de aceptarlo, todavía puedes actuar.                                                                                                                                                                                               

«¿Cómo consigo que la realidad sea como yo quiero?» mejor preguntarte : «Dado que esta es la realidad, ¿Cómo quiero relacionarme con ella?»  

 Tenemos una enorme tendencia a añadir sufrimiento a las situaciones:«Esto no debería haber pasado».«No puedo soportarlo».«La vida debería ser diferente».«Esta persona debería comportarse como yo quiero» .Esto es lo que hay sin más.  Ahora estoy aquí. ¿Qué hago con ello?»Y eso no es pasividad. Es recuperar la libertad de actuar después de dejar de luchar contra lo inevitable. y empieza a ser:«. Cómo puedo estar plenamente presente con lo que hay ahora?   

Ideas a recordar: 

No eres solamente tu cuerpo ni tu historia personal. 

El dolor es inevitable; podemos trabajar nuestra relación con él. 

Aceptar no significa rendirse: significa dejar de luchar contra la realidad presente.

Aprender a soltar nos prepara tanto para vivir como para morir. El pensar sobre la muerte es una invitación para  prepararnos interiormente para soltar. 

La práctica espiritual fundamental es volver al presente: aquí y ahora.