Acepta el momento presente. El sufrimiento extra a menudo surge de la resistencia, es decir, pensar : Esto no debería sucederme, esto no debería ser tan dificil etc. Al reconocer el malestar sin juzgarlo dejas de añadirle más frustración a unas circunstancias que ya de por sí no son buenas. Haz una pausa: Cuando estés al límite no tomes decisiones, ni respondas a discusiones, detente para recuperar la claridad Acepta la impermanencia:. Recuerda que ningún estado de agitación o sufrimiento es permanente, todo se transforma y cambia, incluido este momento de angustia en el que te encuentras, las emociones intensas no son permanentes y también pasarán si dejas de aferrarte a ellas, todo estado de tensión es transitorio. Aceptar que tu malestar actual pasará reduce el sufrimiento de tener que luchar contra el.
Como todo cambia y nada es estático, los momentos difíciles por dolorosos que parezcan tienen un principio y un fin . Recordar que "esto también pasará" ayuda a rebajar la intensidad de tu ansiedad o tu desesperación.
Observa los pensamientos como nubes; imagina que tu mente es el cielo y los pensamientos o emociones son solo nubes que pasan y se van. En lugar de reaccionar con ira o angustia ante el estrés, la filosofía budista invita a mirar la emoción tal y como es sin aferrarse a ella o a juzgarla.
PERMÍTETE SENTIR LA TRISTEZA, LA ANSIEDAD O EL MIEDO, míralos como nubes pasajeras en el cielo de tu mente, sin identificarte con ellos o culparte por sentirlos. Separa el dolor físico del sufrimiento mental. El dolor es inevitable ante una situación desafiante pero el grado en que nos aferramos a la situación es algo extra que podemos aprender a soltar. Observa el dolor, no eres tu dolor ni tus emociones, al observarlas sin juzgar dejas de hundirte en ellas y en cierta medida las controlas ya que no dependes de ellas.
Practica la autocompasión sana, sé amable contigo, al igual que ofrecerías consuelo a un amigo en apuros, respira y permítete descansar sin sentirte culpable por no poder o con todo o por el dolor que sientes.
Detén la resistencia: El sufrimiento extremo no nace solo del dolor físico o emocional sino del rechazo a lo que está sucediendo y del agotamiento de querer cambiarlo a la fuerza. Sufrimos cuando nos aferramos a como deberían ser las cosas según nuestro punto de punto vista nuestra o a como eran en el pasado.
Al soltar las expectativas y tu intento de controlar lo que no está en tu control, las emociones negativas que experimentas se reducen drásticamente.
Date cuenta de que si supeditas tu paz a que las circunstancias sean como tu deseas, en definitiva, a que la vida vaya por donde tú quieres: Que tu salud sea radiante, que no experimentes frustración o pérdidas, todo esto te mantiene esclavo de las emociones negativas que se producen al no cumplirse tus exigencias, ya que ni ni tu salud ni las personas están en tu control, lo único que puedes poner tu paz por encima de todo y no depender de nada para sentirte bien. Puedes tener paz en medio del caos, la enfermedad o las pérdidas.
MEDITACIÓN Siéntate cómodamente y relájate. Haz un barrido por tu cuerpo y nota las áreas donde se concentra la tensión, especialmente en las zonas del abdomen, el corazón y la cabeza. Imagina que tus brazos pesan, tus piernas, pesan y todo tu cuerpo comienza a ser pesado. Busca una palabra que identifique como te sientes: Perdido, hundido. triste, desorientado, desesperado, atascado. En que parte sientes esa emoción?
Averigua que hay detrás de esa emoción a la que le has puesto una etiqueta y verás que hay alguna exigencia, un deseo de algo que no está en tu control, una resistencia a algo que te sucede. Te sientes mal porque haces depender tu paz de circunstancias y personas.
Ahora, en este momento suelta las expectativas, abandona el control y termina con la resistencia diciendo SI A LO QUE ES, SI A LO QUE SUCEDE AUNQUE NO ME GUSTE.
Por un momento cierra las ventanas de tus sentidos y refúgiate en ti mismo y di: "Desde este momento voy a crear las circunstancias que necesito en mi vida, buscaré posibilidades que no había contemplado, transitaré por nuevos caminos, daré los cambios que mi vida necesita y pase lo que pase saldré adelante."