La vida es una continua lucha, de una manera u otra siempre todos estamos luchando ; luchamos para sobrevivir, luchamos por sentirnos bien cuando estamos estresados , deprimidos o sentimos rabia y luchamos con las emociones negativas que hacen nuestra vida infeliz.
Para vivir la vida y no meramente sobrevivir tenemos que romper algunas de nuestras reglas mentales y condicionamientos que crean patrones negativos y producen infelicidad.
Nuestra vida es un conflicto, lo cual nos tiene confundidos y no podemos encontrar el sendero hacia nuestro interior.
Normalmente culpamos a las circunstancias de nuestro malestar, es como si estuviésemos delante de una montaña o una pared que nos dificulta la visión, pero realmente la pared la pones tú.
EL VIAJE DE AUTODESCUBRIMIENTO COMIENZA CUANDO TE DAS CUENTA DE QUE ERES TÚ QUIEN CREA TU PARAISO O TU INFIERNO INTERIOR
PARA COMENZAR ESTE El VIAJE LO PRIMERO QUE HAY QUE HACER ES ENFOCAR, SABER NUESTROS OBJETIVOS Y LO QUE QUEREMOS CONSEGUIR y MANTENERNOS ENFOCADOS EN ELLO.
El único camino para avanzar es decidir aceptar que estamos donde estamos y ser conscientes de las diferentes encrucijadas que tiene la vida pero podremos salir airosos con el foco y la disciplina , esos son los ladrillos del cambio.
Al final del viaje aceptaremos nuestra vida y en lugar en donde estamos.
La mayoría de las personas no viven, solo sobreviven, no viven para vivir sino que viven para morir.
Comienza tu viaje haciendo un balance de lo que tienes y de lo que necesitas para sobrevivir y otra lista para lo que necesitas para vivir. Recuerda que para lograr lo que necesitas requieres disciplina y enfoque.
Cuando vives en modo supervivencia estás dominado por el miedo y la ansiedad, cuando te enfocas en los objetivos de vida te das a ti mismo una sólida base sobre la que empezar a construir.
Tienes que admitir que estas atrapado en una mala situación, como si hubieses sido pateado por la vida y solo tú puedes salir de esta situación, nadie va a sacarte.
Para mantenerte enfocado pregúntate a menudo ¿ Qué es lo que estoy tratando de conseguir? La disciplina requiere continuo enfoque en lo que queremos conseguir y el estar enfocado requiere disciplina.
Se monje por un minuto, pregúntate ¿ Qué diría un monje budista ante esta situación? Ellos representan la sabiduría y ecuanimidad de tu mente.
No confundas actividad con conseguir cosas, actividad puede ser ir en círculos y excepto que nos enfoquemos directamente en el objetivo estaremos dispersos y no conseguiremos nada.
La disciplina es como un músculo necesita entrenarse, normalmente implica hacer cosas que no nos apetecen pero que nos convienen y necesita un gran enfoque , esfuerzo y sacrificio, debes convertirla en un hábito.
Para saber donde la necesitas mira las áreas importantes de tu vida: Amigos, familia, casa, ordénalas por importancia, anota las cinco cosas que debes hacer para mejorar ese área , para ello necesitas foco y disciplina. Trabaja un área y luego pasa a la siguiente.
Normalmente solemos tener poca paciencia en cuanto lo que se refiere a cambiar de comportamiento. Paciencia y perseverancia son los conceptos clave.
Define las situaciones en las que eres : Débil, arrogante, egoísta, perezoso, quejica, protestón, tienes comportamientos que te debilitan y no te hacen tener el control de ti mismo.
No puedes evitar que un pájaro sobrevuele tu cabeza pero si puedes evitar que anide en tu pelo
Cuando no somos responsables de lo que hacemos o sentimos nos volvemos víctimas, al sentirnos responsables tendremos menos dolor y ansiedad.
Si lo observas bien, creamos la mayor parte de nuestros problemas, pero siempre hay una oportunidad de tomar control de la situación aceptando la responsabilidad de nuestras acciones o reacciones hacia lo que ha sucedido.
Permanece enfocado en los detalles en una situación dolorosa, los sonidos del ambiente en vez de dejar que tu mente entre en pánico, la vida viene con muchas situaciones que no podemos controlar pero el control de tu mente si puedes realizarlo.
Pueden dañar tu cuerpo pero no tu mente en situaciones traumáticas. El daño te lo haces tú con tus pensamientos y deseos.
Sal del estado mental de víctima y comienza a cambiar tus pensamientos.
Tu día será bueno o malo en función de lo que tengas en tu mente, observa tus contenidos mentales a lo largo del día, esas cosas son lo que hacen de tu vida sea de calidad , si tu estado mental no es bueno pase lo que pase lo interpretarás negativamente. Todo lo que llevas en tu cabeza a lo largo del día es lo que define como te sientes y eso lo has creado tú así que tu eres el único que puede cambiarlo.
Cree en ti mismo, enfócate en tus objetivos. No permitas que tus emociones nublen tu mente , disciplínala, no te rindas ante las dificultades. Tú decides si ser tu mejor aliado o tu peor enemigo.
Muchas personas frustran sus planes de vida pero no porque alguien más se los impidió, sino porque ellos mismos se convirtieron en su propio obstáculo.
Confía , se constante insistente , respétate, valora tu tiempo, sé austero. Ten un aprendizaje permanente , actúa por objetivos, deja las excusas, los limites los pones tú. El pesimismo lo creas tú también. Sé realista baja de las nubes, planifica a corto medio y largo plazo, distingue entre importante y urgente. Establece tus valores y prioridades.
La información que maneja tu mente determina tu forma de pensar y de sentir. Tus pensamientos y tus emociones constituyen el filtro que utilizas para interpretar tu vida y lo que sucede a tu alrededor.
voy a hablarte de los cuatro factores necesarios para generar el cambio:
El primero es tener claro tu objetivo . ¿Qué necesitarías para disfrutar de una buena vida? En concreto, qué quieres conseguir, qué es lo que no piensas tolerar en un futuro y cómo quieres vivir tus próximos años. Debe ser un objetivo realista, pero sin ponerte límites de antemano.
El segundo, la
estrategia . Descubrir cómo puedes lograrlo. Dependerá del
objetivo que te has marcado. Lo que es común siempre es que
necesitas incorporar algo nuevo para lograr resultados diferentes a
los conseguidos hasta ahora, esos que te han generado estrés ,
insatisfacción o dolor. Si quieres sentirte mejor, vivir con
tranquilidad, salud y alegría... hay una estrategia. Te lo mereces y
nadie tiene la capacidad de privarte de ese bienestar de por vida
(salvo que tú le des ese poder).
El tercer factor es tu esfuerzo . Necesitas pasar a la acción. Hacer cosas que antes no hacías se convertirá en la principal solución a tus problemas.
Será importante resolver aquello que querías haber hecho pero que nunca te atreviste. Tal vez tengas que aceptar que no lo harás, que igual no es para ti y tendrás que buscar otro objetivo. O, tal vez, tengas que afrontar aquello que te da miedo hacer, pero que no puedes quitarte de la cabeza. Ambas cosas requieren compromiso y esfuerzo. Dejar pasar el tiempo o pensar que puedes vivir con ese pequeño aspecto de tu vida que te genera incomodidad son excusas que crean y cronifican tus problemas.
El último factor es el más importante: Tu mapa mental . Es la forma en que tu mentalidad trabaja.
Es el que te ha limitado durante tanto tiempo. Es posible que hayas tenido siempre claro lo que quieres, que hayas diseñado planes para alcanzarlo y te hayas esforzado por conseguirlos. Pero si este cuarto factor no lo tienes trabajado, frenará tu evolución.
Tu mapa mental está formado por los pensamientos que dirigen tus razonamientos y decisiones. Esos pensamientos están construidos a partir de creencias y emociones grabadas intensamente en tu cerebro. Y ejercen, sin tú saberlo, mucho poder en tu vida diaria. Por eso, es importante revisar ese mapa mental con el que te estás moviendo por la vida. Imagina lo que pasaría si tuvieras un mapa para moverte por una zona y el mapa fuera incorrecto. ¿Cuánto tiempo perderías? ¿Cuántas vueltas darías? ¿Cuánto tardarías en desesperarte?
Sabes que tu mapa no es el adecuado cuando no te permite tener una vida con paz interior y bienestar. Puede haber disgustos, situaciones desagradables, pérdida de seres queridos... pero si tienes un buen mapa, podrás recuperar tu bienestar con mayor facilidad.
Todos los pensamientos que tienes generan una realidad en tu cuerpo. Tener una mente sana es una decisión que depende de ti.
La clave para poder cambiar y desarrollar una mentalidad saludable es detectar qué información maneja tu mente y decidir si te ayuda o te limita.
Tu mente subconsciente actúa como tu guardián. Su función es ser tu mejor aliada, pero con información desfasada, te protege de peligros que ya no son reales.
Los seres humanos, como organismos vivos, no están determinados por sus genes, sino condicionados por su entorno y creencias, lo que los convierte en dueños casi absolutos de su destino.
Las emociones no llegan a ti de forma fortuita, sin una causa que las provoque. La emoción que sientes en un momento determinado depende de dos factores:
a) El aspecto en el que pones tu atención. Ej. Con algo que te ha ocurrido, ¿Piensas en ti o piensas en los demás? ¿Te centras en el futuro, en lo que puede pasar o te enfocas en el presente, en lo que puedes hacer ahora?
b) El significado que le das a ese hecho. De todo lo que está ocurriendo y de las diversas lecturas que puedes hacer de esa circunstancia... ¿Con qué te estás quedando? ¿Cómo crees que eso afectará a tu vida?
Como ves, existen numerosas variables que hacen que ante un mismo hecho se puedan sentir diferentes emociones. La emociones dan una información muy valiosa de cómo filtras la realidad. Te permiten entender qué patrones de pensamiento tienes, a qué le das importancia y qué estás pasando por alto... Por ello, las emociones son una de las puertas de acceso a tu autoconocimiento.
Hablar de la relación mente -cuerpo es hablar de la relación creencias-emociones.
Revisando tus creencias puedes generar una mentalidad saludable que te permita salir de la tendencia a la negatividad, el tremendismo y el estrés interior.
Vigila el poder que le das a cada problema que surge.
La preocupación genera a nivel físico un estado de alerta que, al activar nuestro sistema nervioso simpático, desencadena procesos que desgastan nuestro cuerpo. ¡ Tu mente no le está dejando “ vivir ” a tu cuerpo!
El riesgo que tiene vivir desde la preocupación es perder el protagonismo de tu vida. La preocupación, como hábito de pensamiento, puede crear un falso sentimiento de bienestar que esconde una realidad pendiente de resolver.
Las situaciones menos “ traumáticas ” pero más prolongadas en el tiempo, tienen también consecuencias negativas para nuestro organismo.
¡Peligro! Cuando la emoción se convierte en estado emocional. Las emociones se originan a partir de pensamientos y creencias que se activan en nuestra mente. Tienen una misión , advertirnos de algo para emprender una acción. De hecho, etimológicamente, emoción hace referencia a energía y movimiento. Al sentir una emoción, el siguiente paso lógico sería realizar una acción, darle una respuesta a ese estímulo que ha provocado la emoción. Lo hacemos constantemente sin darnos cuenta. Por ejemplo, cuando sentimos miedo ante algo que vamos a hacer tomamos precauciones, nos informamos más...
Pero, en ocasiones, la respuesta que damos a una emoción no es la que más nos beneficia. Incluso, podemos llegar a bloquearnos sin ser capaces de ofrecer ninguna respuesta. Entonces, esa emoción se mantiene en el cuerpo, pidiendo un cambio, una acción. Si se prolonga en el tiempo y no hacemos nada por salir de esa turbación interior, pasará de ser una emoción a ser un estado emocional.
Tu cuerpo te envía a diario pistas sobre tu estabilidad interior en forma de emociones. Aprender a reconocerlas y gestionarlas es una gran herramienta para mejorar tu calidad de vida.
Al sentir una emoción con mayor frecuencia que otras, tenemos un exceso de determinados procesos hormonales y bioquímicos asociados a esa emoción. Y he aquí la consecuencia física: Esta situación supone un desequilibrio para el organismo, ocasionando un estrés interior que dificulta tu bienestar.
Si te abres a tener más presente la ley de causa-efecto en tu vida, serás mucho más consciente de qué pasos estás dando para crear la vida que deseas.
Tú no eres responsable de los pensamientos que tienes en tu mente, eres responsable de de lo que haces con ellos es decir, si te identificas con ellos o no . El estado de tu vida no es más que un reflejo del estado de tu mente.
Sin ser consciente has diseñado tu propia forma de gestionar tus emociones y funcionar por la vida. El mundo que percibes depende de tus pensamientos, de tu personalidad y de tus creencias. Si cambias tu forma de pensar, cambiarás tu mundo.
Reflexiona si la interpretación que haces de un suceso te acerca más a sentir miedo o a sentir amor.
El miedo del que hablo aquí es un miedo inútil, insano. No es el miedo sano que utilizas para tomar las precauciones necesarias en tu día a día, evitar accidentes... Este tipo de miedo insano es el que te hace verte como un ser pequeño, limitado, incapaz de lograr algo. Te genera ideas de culpa, de injusticia, de sentirte incapaz, de no merecer... Todos esos pensamientos que transmiten a tu cuerpo un sentimiento de inseguridad, de que no puedes o no mereces estar relajado.
En el extremo opuesto está el sentimiento del amor. Sentir amor hacia ti, hacia las personas de tu entorno, tu sociedad y hacia el mundo. Sentir amor implica que te respetas, que te perdonas, que conoces tus limitaciones y las de los demás. Que sabes y aceptas que todos estamos creciendo y aprendiendo. Darte cuenta de que la vida es un regalo que quieres aprovechar para vivir plenamente.
Cada vez que sientas confusión, tristeza, el ánimo bajo... detecta qué pensamientos han originado esos sentimientos. Después, analiza esos pensamientos y valora si te acercan a sentir miedo o amor. Si tus pensamientos te provocan sentimientos de miedo y no de amor, te estás infringiendo un daño que podrías evitar. Haz un esfuerzo. Cambia la interpretación de eso que te pasa de una forma que te acerque al amor, que sea positivo para ti.
Ahora reflexiona sobre lo siguiente: ¿Tus pensamientos te acercan al dolor o al placer?
Tenemos tendencia a conservar los problemas continuamente en la mente en lugar de dar un paso más y buscar la solución.
Deja atrás el pasado y elige tu presente, ponle nombre a tu malestar, reconoce las emociones que marcan tu conducta.
Acepta ese dolor que te permitirá vivir mejor . El esfuerzo necesario para profundizar en estos temas implica dolor. Pero es un dolor de crecimiento.
Aprende a soltar y ábrete a lo nuevo La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer.
Para lograr calma interior debemos aprender a dejar ir situaciones y personas. La vida, con su cambio constante, origina que tengamos que decir adiós a algo o a alguien. Inevitablemente, debemos aprender a soltar aquello que se va de nuestra vida, lo que está muerto para nosotros, sea una muerte real o imaginaria. Aferrarnos a mantener situaciones y personas en nuestra vida es como cargar una mochila repleta de cosas que ya no vamos a poder utilizar.
La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos. La felicidad es un estado interior, una decisión que depende de ti. Sentirte feliz depende de cómo analiza tu mente toda esa información que te llega del mundo exterior a través de tus sentidos.
Tenemos más facilidad para permanecer en el papel de víctima que en el papel de afortunados, a pesar del tipo de vida que podemos tener.
La verdadera libertad, ese libre albedrío, consiste en que siempre tienes la opción de elegir cómo interpretar lo que te pasa y qué acciones tomar a partir de eso que te pasa.
Vivir con confianza ayuda a disminuir la tensión en tu cuerpo y en tu mente. La confianza es una especie de cemento que aporta estabilidad a tu equilibrio emocional.
Confiar en uno mismo y en la vida no se consigue de la noche a la mañana. Antes hay que trabajar la autoestima, superar el miedo al fracaso o la crítica, decidir centrarte en ti y dar importancia a lo que te hace sentir paz.
Las oportunidades son situaciones que tienen el potencial de traer algo nuevo a tu vida. Si para tu mente subconsciente lo nuevo es sinónimo de riesgo, tu cerebro tenderá a protegerte de esas oportunidades y en consecuencia, a privarte de ellas.
Si estás viviendo una mala racha es fácil que tengas esta creencia: “a mí no me pasan cosas buenas” . Cuando esta forma de pensar se convierte en un hábito, directamente dejas de ver las oportunidades. Con esa mentalidad, desechas todo lo que esté fuera de tu rutina.
EJERCICIO PRÁCTICO Identificar tus emociones diarias te servirá para identificar de dónde proviene nuestra forma de actuar.
En una hoja de papel, dibuja una línea vertical que separe el espacio en dos columnas. A la izquierda, escribe a lo largo de un día aquellas emociones que consigas reconocer: pereza, alegría, tristeza, nostalgia, excitación, etcétera. Cuando las escribas, incluye a la derecha qué pensamiento alimenta cada una de estas emociones. Si no lo puedes hacer inmediatamente, puedes dejar esta segunda parte del ejercicio para el final del día.
Las emociones son reacciones automáticas que se producen en nuestro cerebro desde tiempos ancestrales. Muchas de ellas, que tenían como misión garantizar la supervivencia en un ambiente hostil, han dejado de resultar útiles en la actualidad.
Sin embargo, aún nos sentimos indefensos ante las diferentes emociones que podemos experimentar en el día a día, les otorgamos un poder mayor del que tienen.
Las emociones nos conducen a entrar en acción: en función de cómo nos sentimos, actuamos. Por eso es importante controlarlas y abandonar el piloto automático.
Para transformar nuestras emociones, primero deberemos revisar nuestros pensamientos: ¿Cuál es la idea principal que nos lleva a sentirnos así? No existen emociones positivas o negativas, sino útiles o inútiles en función de cómo nos hacen actuar.
Una mentalidad de éxito y abundancia nos ayudará a obtener mejores resultados, ya que nos permitirá situarnos en un paradigma de pensamiento capaz de identificar oportunidades y posibilidades de mejora.
Todo lo que acontece en la vida, por sí mismo, es un hecho objetivo. Sin embargo, la interpretación que hacemos de ello es subjetiva y depende de nuestras creencias.
El cerebro busca ahorrar energía continuamente, y para ello recurre a experiencias previas con la finalidad de catalogar como negativo o positivo lo que sucede de la forma más eficaz.
El problema es que esto nos induce a automatizar nuestras ideas sin reflexionar sobre lo que expresan, y a caer en pensamientos que nos impiden avanzar. El pensamiento positivo nos ayuda a mantener una actitud realista ante la vida, buscando el aprendizaje continuo con cada experiencia, sin entrar a valorarla como buena o mala. Sencillamente, la vivimos.
Los pensamientos determinan nuestras emociones y a su vez nuestros actos.
Recuerda que “Tu cuerpo es el mensajero de todo lo que no quieres”



















