NAVEGANDO EN LA TORMENTA

Una tormenta en nuestra vida puede ser un momento de crisis o un. momento dificil e incertidumbre. Lo que denominamos crisis puede adoptar dos formas:

A. Se rompe con la situación estable que teníamos, despido, ruptura, pérdida de seres queridos, cambio de residencia, etc.

B.  Nuestra vida esta estable, pero algo dentro de nosotros no esta bien.

Como afrontamos una crisis, dice mucho de como somos internamente, además las crisis pueden ayudarte a sacar lo mejor de ti, o lo peor si lo permites, siendo oportunidades para conocerte mas y cambiar tu manera de pensar y actuar.

Las crisis nos muestran que lo que hacías antes igual no vale ahora. Tus maneras antiguas no dan respuesta a lo que necesitas en este momento, pero nos aferramos a estas por no conocer otra forma. Son momentos que si los afrontas de manera diferente a como hasta ahora hiciste pueden cambiar tu vida a mejor. Puedes demostrar fortalezas y recursos que hasta ahora tu mismo desconocías.

                              La mala mar hace buenos marineros

      “Bajo presión y durante anos, así es como se forman los diamantes”

La vida es un examen continuo. “Si no apruebas el examen, lo repites hasta que lo apruebas”. Es por eso, que nos preguntamos porque se repiten situaciones; Las malas parejas, malos trabajos, estar sin dinero, etc. porque no los solucionaste y se queda pendiente. Así de sencillo. Los momentos difíciles, pueden ser el mejor profesor que nos da lecciones en ocasiones muy duras, pero si lo aprovechas pueden enseñarte mucho.

La diferencia está en tener las herramientas y conocimiento interno para afrontarlos o entrar en la tormenta sin herramientas internas.

Es en los momentos difíciles cuando nos probamos, y sale lo que tenemos dentro.  Todos  esperamos no sufrir nunca, ni pasarlo mal, pero esto no es así, la vida esta llena de momentos de crisis, personales o generales, pero cuando las cosas se ponen difíciles es cuando tenemos que dar el 100% de nosotros mismos.

En definitiva, realmente no somos conscientes de lo que somos capaces de hacer, de lo fuertes y resistentes que somos, hasta que llegan los momentos en que solo queda un camino, ser fuerte, cuando piensas que  no puedes  más y ves que si puedes.
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Para llegar a un momento de paz, tienes que pasar por situaciones complicadas, ir más allá, resistir, decirte a ti mismo “esto me hará mas fuerte, pasar esto no es agradable, pero cuando pase seré mas fuerte”. Si te das por vencido, pensando que conseguirás esa paz sin hacer nada, descubrirás que no la consigues.

Para superar o salir de una crisis puede que tengas que cambiar tu manera de pensar o tu vida y pasar a otros mares en los que navegar. En ocasiones “salir de una situación” implica que nunca volverás a la situación anterior, saldrás, pero a un sitio diferente del que venías. Aferrarse al pasado para salir de la crisis NO es una opción, aunque a ti te lo parezca. En otras ocasiones, el hecho de cambiar en si mismo puede ser lo que ocasiona una crisis. Por ejemplo, te ves obligado a cambiar de tipo de trabajo, pasas de estar en pareja a solo.

En definitiva, una crisis es un paso de un estadio a otro, de una situación a otra nueva. Puede que, en ocasiones, el propio cambio lo percibamos como crisis, ya que dejamos el terreno conocido por uno nuevo.

Salir de una crisis es manejar tus habilidades personales para moverte entre las olas que, en este caso, pueden ser los diferentes problemas que surgen, dudas de tu capacidad para seguir adelante, pérdida de confianza, rabia, dolor, ansiedad, son las olas emocionales, ese sube y baja emocional, por el que un día estas mal, al siguiente medio bien, y al otro peor.  Son estas olas que como no aprendas a manejar te arrollaran y provocarán que no salgas, quedando atrapado en esos vaivenes, confundido por una cantidad de pensamientos y emociones que paralizan o te hacen perder mucha energía, agotándote y dándote esa sensación de cansancio continua.

En toda situación hay una parte externa que tiene repercusiones internas. Sobre las externas en ocasiones no puedes actuar, pero si que tienes poder sobre las internas es decir, lo que piensas y como te sientes .
 
 
 Una de las primeras cosas que tienes que tener en mente, es simple y sencilla, estas donde estas, acéptalo.
 
Lo que piensas sobre una situación es una decisión que tomas, no algo impuesto por las circunstancias. Si quieres manejar situaciones difíciles, es importante, separar los efectos de sus causas. Lo importante ante una situación no es qué paso, sino cómo se llego a ella. 
El agua te ha llegado al cuello, estas en un momento que necesitas todas tus energías para salir adelante, no las pierdas en buscar culpables, ni culpabilizarte. Cuando estés en un mejor momento puedes analizarlo con calma, seguramente la distancia te hará ver las cosas de otra manera. Es muy diferente navegar una tormenta que pasarla aferrado a una tabla, rogando no hundirte y deseando volver a tu zona de tranquilidad. Eres tú el que siempre decide como vas a afrontar la tormenta si poniendo vista al frente o cerrando los ojos y yendo a la deriva..

Cuando te enfrentas a las situaciones difíciles, vas a notar como tu poder personal crece, se produce un cambio en ti, una mayor confianza y las abordas con mas tranquilidad. Cuando huyes, cuando retrocedes en la vida y no las afrontas, esto te quita poder personal, le estas diciendo a tu mente, a ti mismo, que no puedes, lo cual te va a entrenar tu mente para abandonar mas rápido la próxima vez, todo en esta vida se entrena hasta el fracaso.

Para ser un buen navegante en la tormenta lo importante es coger el timón de tu mente y sentimientos o sea de tu vida, a diferencia de aquellos navegantes que se dejan llevar por la tormenta.
 
Deja de quejarte, recuerda que cada vez que te quejas, estas enfocándote en eso que te molesta o incomoda pero no estas dando ninguna solución, no estas aportando nada para cambiarlo y muchas veces es una llamada de atención para que te hagan caso.

Cuando nos quejamos estamos dando el mensaje no sólo de que algo nos molesta sino que no podemos, que algo nos supera. Vigilar tus quejas, es una de las acciones que, con un poco de atención, te va a hacer muy consciente, canalizando adecuadamente tu energía además de reducir tus pensamientos negativos.

Imaginamos una vida en la que conseguiremos todo lo que deseamos, tendremos una salud perfecta y nos sentiremos siempre bien. Pensamos en nuestra vida como una continua progresión, en la que todo mejora día a día. Esto es en parte porque la sociedad y las películas, así nos lo dicen y porque no nos gusta pensar en que nuestro futuro va a ser peor, que un día seremos viejos, nuestra salud mermará y perderemos nuestros a seres queridos. Es parte de nuestro diseño como humanos pensar que el futuro será mejor siempre, porque pensar lo contrario nos deprime, nos hace pensar: “para qué voy a hacer esto, si no voy a conseguir nada”. Soñamos con conseguir todo y que ademas, se haga fácilmente.

Esta en nuestro ADN evitar el dolor; nuestro cuerpo, tiene sensores por toda la piel, los humanos somos de los animales que mas sensores tenemos para detectar el dolor, calor, frío, en definitiva, nuestro cuerpo y mente están diseñados para evitar el dolor y el sufrimiento, pero estos existen y son tan reales como la felicidad y el bienestar. En nuestro mundo moderno se nos ha enseñado a que todo sea fácil.

                           La lluvia me encanta, siempre que no me moje.

La vida es lo que une dos puntos, el nacimiento y la muerte, para muchos son palabras duras, pero la verdad es que tenemos pocas certezas en la vida; el hecho de que nacemos y moriremos es una de ellas, la gran incógnita de nuestra vida es lo que pasa entre estos dos puntos, es el libro en blanco que tenemos que escribir día a día.

 
Que naciste y que morirás, cuando eres consciente de este hecho, tu percepción cambia, estas viviendo un préstamo que tienes que devolver, nada realmente te pertenece.
Si tarde o temprano lo perderemos todo es mejor que sepamos apreciar y disfrutar de lo bueno , ahora que lo tenemos y soltarlo cuando llegue la hora.
 

¿Estas fuerte para afrontar lo que viene? En los momentos difíciles, es cuando te das cuenta de que necesitas el autocontrol, el pensamiento positivo, la capacidad de expresarte y conectar con otros, la gestión de tus emociones y resolución de problemas, habilidades que te ayudarán a manejarte en momentos complicados.

Una manera muy sencilla de integrar tu pasado es dar las gracias. Así de sencillo, porque cuando das las gracias por esa situación que pasaste mal, estas integrándola, aceptando que es parte de tu pasado al igual que los momentos buenos. No es dar las gracias, porque te hicieran daño o porque sufrieras, sino porque pese a ese daño, hoy estas aquí y sigues adelante en la vida. Porque pese a todo hoy sigues en pie y has decidido que tu pasado no determina tu futuro.

Piensa en lo que has aprendido de cada situación desagradable , porque cuando sacas un aprendizaje ledas un sentido a ese sufrimiento , tu pasado te aporta algo, (normalmente te sitúa en la realidad pura y desnuda) y te ayuda a vivir mas lúcida y conscientemente tu presente,

El futuro no existe solo pasa en tu imaginación. La imaginación es una herramienta muy poderosa, pero cuando va de la mano del miedo, nos hace sufrir porque empezamos anticipar consecuencias catastróficas, vemos un futuro en el que solo pasa lo peor pero el futuro no existe, no ha pasado, no esta ocurriendo, el futuro es mañana, o pasado mañana o dentro de un mes. Estamos sufriendo por algo que no ha pasado,estamos imaginándolo, pero no es real, métete esto en la cabeza, “NO ES REAL”.

Una de las características mas importantes de nuestra mente es que no distingue lo real de lo imaginado. Si, nuestra mente tanto si esta viendo un animal que nos viene a atacar,como si imagina lo mismo, va a poner los mecanismos de defensa en marcha. La conclusión entonces es que cuando imaginas un futuro en el que te pasan cosas malas, tu cerebro sufre igual que si te estuvieran pasando.

Todos tenemos, por muy pequeño que sea, un ámbito de actuación que depende exclusivamente de nosotros. Todos somos capitanes y turistas en nuestra vida, en unas áreas puedes ser el capitán, por ejemplo, diriges una empresa, pero cuando vas a un restaurante a comer, eres un turista. La vida siempre tiene esa dualidad, estás al mando o eres dirigido.

El entorno te afecta, pero no te define, no puede ser lo único que determine tu situación.

Pasar de estar en una situación en calma, a tener que lidiar con crisis, puede ser progresivo pero otras veces es repentino. En esos momentos es cuando necesitas estar en forma. Superarlo va a exigir lo mejor de ti y seras el capitán de tu barco. Si no asumes tu vida como tuya y haces algo para cambiarla, serás como esa persona que ve como el barco comienza a hundirse al entrar el agua por todos lados y lo único que hace es esperar a que la rescaten ¿Pero y si no viene nadie? Esto, desafortunadamente es lo que suele ocurrir, que nadie viene a salvarnos.

El poder personal es la capacidad de tomar decisiones propias para hacer que nuestra vida funcione, siendo conscientes de lo que depende de mi y lo que depende del exterior, de lo que esta en mi área de influencia y de lo que no . Todos tenemos poder personal. Sólo el hecho de ser consciente te hace recuperar parte de ese poder, porque siempre el primer paso es la consciencia, el saber en que punto estás y así podrás decidir adonde quieres llegar.

La posición que ocupamos en una situación cambia mucho como la sentimos internamente y siempre eres tú el que decide si estas por encima de la situación o por debajo. La forma en que afrontas un problema va a modificar mucho tu respuesta ante él. Si te sitúas en el centro, en el ojo del huracán como suele decirse, tu respuesta es muy diferente ya que no te has dejado arrastrar por las circunstancias.

Desde fuera las cosas se ven más fácilmente. Somos muy buenos aconsejando, más que haciéndolo nosotros. Por eso mirar tus propios problemas como si le pasaran a otro, verlos desde lejos, sin pensar que las consecuencias terroríficas, que vienen a tu mente y el miedo a las consecuencias, te ayudara a ver con más claridad, analiza tu situación como si le pasara a otro, así de sencillo, como todo es practica.

El estar inmerso en una crisis, nos quita mucha perspectiva ¿Cuándo somos capaces detener esa perspectiva? normalmente cuando pasa el tiempo, cuando puedes pensar sobre algo con el suficiente desapego, sin que las emociones te controlen, es cuando piensas, si hubiera hecho esto, dicho esto, o no era para tanto; seguramente en este momento si pasa lo mismo, sabrías como reaccionar o le pondrías remedio mucho mas rápido que antes. Como puedes ver, es cuestión de perspectiva, como se suele decir “el tiempo lo cura todo”, pero no es el tiempo en sí mismo, sino el cambio en nuestra manera de enfocar la situación, cuando estamos implicados emocionalmente sube el volumen del dramatismo, con el paso del tiempo las emociones están más “calmadas”.

Tendemos a dejarnos afectar por personas o situaciones, lo que hace que nuestros mecanismos de supervivencia o miedo se pongan en marcha. En esos momentos, dejamos el timón de nuestra mente a las emociones. Justo en los peores momentos es cuando debemos tener perspectiva. Ver desde la ventana, alejarte y mirar una situación en toda su amplitud, es cuando puedes apreciar la belleza de una tormenta, en nuestro caso, ver con perspectiva, con mas claridad. Es dificil anular las emociones pero no puedes dejar que la pena, ira, miedo, te dominen, porque entonces no es tu mente consciente quien lleva el timón de tu vida la cual es necesaria para ver tu situación y buscar posibles soluciones.

Tienes que distinguir claramente cual es tu zona de influencia y lo que se queda fuera para saber si tienes que cambiar las cosas o eres tu el que tiene que cambiar..Somos uno en un mundo con mas de 9.000 millones de personas, por muy importante que nos creamos no dejamos de ser una persona entre muchos. Pero no quiere decir que no podamos hacer cosas grandes, puedes influir a tu alrededor por poco que sea, ese trocito es tuyo y tu responsabilidad. Cuantas veces te preocupas por aquello que no puedes cambiar y esta fuera de tu alcance. Pensamos en lo mal que esta nuestro país, la economía, las relaciones personales..

“No puedes cambiar las olas, pero si que puedes nadar para pasarlas de la mejor manera que puedas”

Da lo mejor de ti, haz todo lo que esté en tu mano, una vez lo hayas hecho olvídate del resultado. Si puedes hacer algo, hazlo; si no puedes, no te preocupes”, Si esto lo interiorizas no te preocuparas, sino que te ocuparas de aquello que puedes hacer.

Cuando nos encontramos en situaciones complicadas, normalmente perdemos de vista las opciones, tendemos a no ver las diferentes alternativas, todo nos parece peligroso y que sin remedio nos dirigimos al peor de los escenarios, es en estos momentos cuando necesitas observar las cosas de manera panorámica viendo la situación desde un punto de vista mas amplio y situándolas en el esquema general de la vida.

Recuerda que en lo que pones el foco, a lo que le dedicas tiempo y energía vas a conseguir que salga adelante. La dispersión del foco es uno de los caminos mas seguros para no conseguir nada, al menos con un resultado optimo. Pon un rumbo a tu barco y no navegues a la deriva. Aprende a enfocar tu atención en lo que es importante para ti, ya que a lo que dedicas atención es lo que crece, mientras que a lo que no, tiende a disminuir.

“Si no te pones metas, otra persona las pondrá por ti”. .Y no olvides que “lo que obtienes al alcanzar tus metas, es menos importante que en lo que te conviertes consiguiéndolas”

 Las ideas básicas que tienes que tener en cuenta son: 

1. La tormenta no siempre es el problema

Una de las ideas más potentes es que no podemos controlar el mar, pero sí podemos aprender a navegarlo.

En la vida ocurre lo mismo: no controlamos las pérdidas, los cambios, el rechazo, los problemas económicos o las decisiones de otras personas. Lo que sí podemos trabajar es cómo reaccionamos ante ellos.

La calma no es ausencia de problemas; es aprender a mantener el rumbo cuando aparecen.

🌊 2. “La mala mar hace buenos marineros”

La adversidad puede convertirse en entrenamiento.

Un marinero que únicamente ha navegado con el mar tranquilo no sabe realmente de lo que es capaz. Las tormentas desarrollan habilidades que la comodidad nunca nos obliga a desarrollar: resistencia, paciencia, criterio y capacidad de tomar decisiones bajo presión.

La pregunta cambia de:

“¿Por qué me está pasando esto?”a:“¿Qué puedo aprender de esto que me sirva para la próxima tormenta?”

🧭 3. Hay que tener un rumbo

Cuando estás perdido en el mar, remar más fuerte no necesariamente te acerca a tierra. Primero necesitas saber hacia dónde quieres ir.

Aplicado a la vida:

  • ¿Qué tipo de persona quiero ser?
  • ¿Qué quiero conseguir?
  • ¿Qué cosas son realmente importantes para mí?
  • ¿Qué estoy haciendo hoy que me acerca a ello?

Tener un rumbo permite atravesar momentos difíciles sin que cada problema decida por ti.

⚓ 4. No puedes detener las olas, pero puedes aprender a navegar

A veces gastamos una enorme cantidad de energía intentando conseguir que la realidad sea diferente de lo que es. Pero determinadas circunstancias simplemente están fuera de nuestro control.

La alternativa es trabajar sobre aquello que sí depende de nosotros:

situación → interpretación → respuesta

No siempre podemos elegir la situación, pero sí podemos intentar elegir nuestra respuesta.

🌪️ 5. Las tormentas también pasan

Cuando estás dentro de una tormenta parece que va a durar para siempre.

Pero una característica de las tormentas es precisamente que cambian. El estado emocional de hoy no necesariamente será el de dentro de seis meses.

Por eso, en momentos complicados puede ser útil pensar:

“No tengo que solucionar toda mi vida hoy. Solo tengo que mantener el barco a flote y seguir navegando.”

🛶 6. No necesitas un mar perfecto para avanzar

Esperar a que desaparezcan todos los problemas antes de actuar puede convertirse en una trampa.

Puedes avanzar con miedo, con dudas, con incertidumbre y sin tener todo resuelto.

El buen marinero no espera a que desaparezca el viento: aprende a utilizarlo.

🧠 7. La experiencia de las tormentas se acumula

Después de superar una situación difícil, no vuelves exactamente al mismo punto.

Te llevas conocimiento:

“Ya pasé por algo parecido y sobreviví.”

                                                                                         Enrique  Delgadillo

 

 

LA VIDA ES DIFICIL

 

La vida es difícil. Esta es una gran verdad y una vez que la comprendemos realmente, la trascendemos. Cuando somos conscientes de que la vida es difícil y lo hemos aceptado verdaderamente, ya dejamos de poner etiquetas bueno-malo, me gusta esto-rechazo aquello y afrontamos lo que sucede.

La mayoría de las personas no comprenden de forma cabal la idea de que la vida es difícil. Sin embargo, no dejan de lamentarse, de una manera u otra de sus problemas, de la carga que representan y de todas sus dificultades, como si la vida fuera en general una aventura fácil, como si la vida tuviera que ser fácil.            ( ¿Dónde está escrito que la vida tiene que ser fácil?) Estas personas manifiestan, de una u otra manera, la creencia de que sus dificultades se deben a su mala suerte o al comportamiento de otros, a su genética o a la sociedad.

La vida consta de una sucesión de problemas. ¿Hemos de lamentarnos o hemos de resolverlos?

La disciplina es el instrumento básico que necesitamos para resolver los problemas de la vida. Sin disciplina no podemos solucionar nada. Con un poco de disciplina podemos resolver algunos problemas y con una disciplina total podemos resolverlos todos. ( o cambio mis circunstancias o cambio mi mente)

La vida es difícil porque afrontar y resolver problemas es doloroso. Los problemas, pueden producir frustración, dolor, tristeza, culpa, arrepentimiento, cólera, miedo, ansiedad, desesperación, etc. Son sentimientos desagradables. A causa del sufrimiento que los acontecimientos o conflictos nos producen, los denominamos problemas. Y como la vida plantea una interminable serie de ellos, siempre es difícil y está tan llena de sufrimiento como de alegría, quizá más de lo primero que de lo segundo.

Sin embargo, la vida cobra su sentido precisamente en este proceso de afrontar y resolver problemas. Los problemas constituyen la frontera entre el éxito y el fracaso, fomentan nuestro valor y nuestra sabiduría; más aún, crean nuestro valor y nuestra sabiduría. Es a causa de los problemas que maduramos mental y espiritualmente. Aprendemos gracias al sufrimiento que supone afrontarlos y resolverlos. Como dijo Benjamin Franklin: «Lo que hiere, enseña». De aquí que las personas juiciosas, lejos de temer los problemas, los afronten de buen grado y acepten el sufrimiento que traen.

Como tememos al sufrimiento, casi todos procuramos, en mayor o menor medida, evitar los problemas.

Hay una serie de medios de experimentar el dolor de los problemas de modo constructivo, eso que se denomina «disciplina». Entrenarnos en la disciplina significa entrenarnos en aprender a experimentar una cierta clase de sufrimiento lo cual nos va a permitir desarrollarnos y crecer. 

Hay cuatro aspectos importantes en la disciplina:

Aplazamiento de la satisfacción

Posponer la satisfacción es un proceso que supone pasar primero por lo desagradable para obtener lo agradable después, experimentar un malestar inicial para luego tener un bienestar mayor. Esto es un signo de madurez.

El sentimiento de amor por uno mismo constituye una de las bases de la autodisciplina porque, cuando uno se ama, se cuida a sí mismo de todas las maneras necesarias. La autodisciplina implica que nos queremos y valoramos por eso buscamos el bienestar a largo plazo y no la satisfacción inmediata que nos perjudicará a largo plazo. Comer, beber en exceso, no hacer ejercicio, gastar mas de lo que tenemos, no entrenar la mente , a corto plazo nos gusta pero a largo plazo no nos beneficia..

Cuando nos queremos sentiremos que también nuestro tiempo es valioso y por consiguiente, desearemos emplearlo bien y no desperdiciarlo.

Aceptación de la responsabilidad por nuestros problemas

No podemos resolver los problemas de la vida sino solucionándolos. Para ello tenemos aceptar la responsabilidad que supone un problema antes de resolverlo. La clave es saber quien es el dueño del problema. Solo podemos resolver un problema cuando decimos: «Este es mi problema y me corresponde a mí resolverlo». Tendemos a evadirnos de los problemas diciendo: «Este problema me ha sido provocado por otra persona o por circunstancias que están más allá de mi control y por lo tanto, corresponde a esa otra persona o a los demás o al universo resolverlo. En realidad, no es un problema mío».

Por ejemplo: Me siento mal porque alguien me ha insultado. Primer problema, alguien ha sido desconsiderado conmigo, ese problema es suyo. Segundo problema, yo me agobio porque alguien me ha insultado, ese problema es mío. Otras personas ante este insulto hubiesen ignorado lo que decía.

Casi todos nosotros de vez en cuando tratamos de eludir —de maneras que pueden ser muy sutiles— la incomodidad de asumir la responsabilidad de nuestros propios problemas. Esto es debido a que aceptar la responsabilidad por nuestra conducta significa hacernos responsables de las consecuencias de dicha conducta y eso no nos gusta .

Cuando nos sentimos mal tenemos la sensación de impotencia, el temor y la convicción íntima de ser incapaces de afrontar y modificar las cosas. En el fondo de esto está el deseo de eludir la responsabilidad por nuestros problemas y nuestra vida . Te sientes impotente porque en realidad has renunciado a tu poder de elegir tus respuestas o tu manera de enfocar las circunstancias. En la medida en que no aceptes tu responsabilidad por lo que sientes y haces (para ello debes observar los pensamientos, cuestionarlos, debatirlos y aceptarlos o invitarlos a marcharse no prestándoles atención ni magnificándolos) siempre te sentirás una víctima.

Búsqueda de la verdad

El instrumento que debemos utilizar continuamente si queremos que nuestra vida sea saludable y que nuestro espíritu se desarrolle— es la dedicación a la verdad pues la verdad es la realidad. Lo falso es irreal. Cuanto más claramente veamos la realidad del mundo, mejor equipados estaremos para tratar las cuestiones del mundo, cuanto más confundido esté nuestro espíritu por el error, las percepciones falsas y las fantasías—, menos capaces seremos de tomar medidas idóneas y decisiones sensatas. Nuestra concepción de la realidad es como un mapa en el cual se representa el terreno de la vida. Mientras el mapa refleje la realidad de manera más exacta , generalmente sabremos dónde estamos,

¿Qué significa una vida de total consagración a la verdad? Significa ante todo una vida de continuo y riguroso autoanálisis, de ver las trampas y callejones sin salida de nuestra mente.

Equilibrio

El equilibrio es lo que nos da flexibilidad. En todas las esferas de actividad se necesita una extraordinaria flexibilidad si uno desea alcanzar el éxito. En mayor o menor medida, todas las personas tienen fallos en su sistema flexible de respuesta. La salud mental madura exige, pues, una extraordinaria capacidad de mantener flexible y continuamente un delicado equilibrio entre necesidades, objetivos, deberes y responsabilidades que pueden estar en conflicto.

Todo lo anterior nos lleva a la desarrollo de la consciencia.Desde este punto de vista podemos definir el desarrollo interior como el crecimiento o la evolución de la consciencia.



FILOSOFÍA SHAOLÍN

 

 La vida es una continua lucha, de una manera u otra siempre todos estamos luchando ;  luchamos para sobrevivir, luchamos por sentirnos bien cuando estamos estresados , deprimidos o sentimos rabia y luchamos con las emociones negativas que hacen nuestra vida infeliz.

Para vivir la vida y no meramente sobrevivir tenemos que romper algunas de nuestras reglas mentales y condicionamientos que crean patrones negativos y  producen infelicidad.

Nuestra vida es un conflicto, lo cual nos tiene confundidos y no podemos encontrar el sendero hacia nuestro interior.

Normalmente culpamos a las circunstancias de nuestro malestar, es como si estuviésemos delante de una montaña o una pared que nos dificulta la visión, pero realmente la pared la pones tú. 

 

EL VIAJE DE AUTODESCUBRIMIENTO COMIENZA CUANDO TE DAS CUENTA DE QUE ERES TÚ QUIEN CREA TU PARAISO O TU INFIERNO INTERIOR

PARA COMENZAR ESTE El VIAJE LO PRIMERO QUE HAY QUE HACER ES ENFOCAR, SABER NUESTROS OBJETIVOS Y LO QUE QUEREMOS CONSEGUIR y MANTENERNOS ENFOCADOS EN ELLO.

 

El único camino para avanzar es decidir aceptar que estamos donde estamos  y ser conscientes de las diferentes encrucijadas que tiene la vida pero podremos salir airosos con el foco y la disciplina , esos son los ladrillos del cambio.

Al final del viaje aceptaremos nuestra vida y en lugar en donde estamos.

La mayoría de las personas no viven, solo sobreviven, no viven para vivir sino que viven para morir.

Comienza tu viaje haciendo un balance de lo que tienes y de lo que necesitas para sobrevivir y otra lista para lo que necesitas para vivir. Recuerda que para lograr lo que necesitas requieres  disciplina y enfoque.

 

Cuando vives  en modo supervivencia estás dominado por el miedo y la ansiedad, cuando te enfocas en los objetivos de vida te das a ti mismo una sólida base sobre la que empezar a construir.

Tienes que admitir que estas atrapado en una mala situación, como si hubieses sido pateado por la vida y solo tú puedes salir de esta situación, nadie va a sacarte.

Para mantenerte enfocado pregúntate a menudo ¿ Qué es lo que estoy tratando de conseguir?  La disciplina requiere continuo enfoque en lo que queremos conseguir y el estar enfocado requiere disciplina.

 

Se monje por un minuto, pregúntate ¿ Qué diría un monje budista ante esta situación? Ellos representan la sabiduría y ecuanimidad de tu mente.

No confundas actividad con conseguir cosas, actividad puede ser ir en círculos y excepto que nos enfoquemos directamente en el objetivo  estaremos dispersos y no conseguiremos nada.

La disciplina es como un músculo necesita entrenarse, normalmente implica hacer cosas que no nos apetecen pero que nos convienen  y necesita un gran enfoque , esfuerzo y sacrificio, debes convertirla en un hábito.

Para saber donde la necesitas mira las áreas importantes de tu vida: Amigos, familia, casa, ordénalas por importancia, anota las cinco cosas que debes hacer para mejorar ese área , para ello necesitas foco y disciplina. Trabaja un área y luego pasa a la siguiente.

 

Normalmente solemos tener poca paciencia en cuanto lo que se refiere a cambiar de comportamiento. Paciencia y perseverancia son los conceptos clave.

Define las situaciones en las que eres : Débil, arrogante, egoísta, perezoso, quejica, protestón, tienes comportamientos que te debilitan y no te hacen tener el control de ti mismo.

 

No puedes evitar que un pájaro sobrevuele tu cabeza pero si puedes evitar que anide en tu pelo

 

Cuando no somos responsables de lo que hacemos o sentimos nos volvemos víctimas, al sentirnos responsables tendremos menos dolor y ansiedad.

Si lo observas bien, creamos la mayor parte de nuestros problemas, pero siempre hay una oportunidad de tomar control de la situación aceptando la responsabilidad de nuestras acciones o reacciones hacia lo que ha sucedido.

Permanece enfocado en los detalles en una situación dolorosa, los sonidos del ambiente en vez de dejar que tu mente entre en pánico, la vida viene con muchas situaciones que no podemos controlar pero el control de tu mente si puedes realizarlo.

Pueden dañar tu cuerpo pero no tu mente en situaciones traumáticas. El daño te lo haces tú con tus pensamientos y deseos.


Sal del estado mental de víctima y comienza a cambiar tus pensamientos.

 Tu día será bueno o malo en función de lo que tengas en tu mente, observa tus contenidos mentales a lo largo del día, esas cosas son lo que hacen de tu vida sea de calidad , si tu estado mental no es bueno pase lo que pase lo interpretarás negativamente. Todo lo que llevas en tu cabeza a lo largo del día es lo que define como te sientes y eso lo has creado tú así que tu eres el único que puede cambiarlo.

Cree en ti mismo, enfócate en tus objetivos. No permitas que tus emociones nublen tu mente , disciplínala, no te rindas ante las dificultades. Tú decides si ser tu mejor aliado o tu peor enemigo.

 

Muchas personas frustran sus planes de vida pero no porque alguien más se los impidió, sino porque ellos mismos se convirtieron en su propio obstáculo.


Confía , se constante insistente , respétate, valora tu tiempo, sé austero. Ten un aprendizaje permanente , actúa por objetivos, deja las excusas, los limites los pones tú. El pesimismo lo creas tú también. Sé realista baja de las nubes, planifica a corto medio y largo plazo, distingue entre importante y urgente. Establece tus valores y prioridades.

La información que maneja tu mente determina tu forma de pensar y de sentir. Tus pensamientos y tus emociones constituyen el filtro que utilizas para interpretar tu vida y lo que sucede a tu alrededor.

 voy a hablarte de los cuatro factores necesarios para generar el cambio:

El primero es tener claro tu objetivo . ¿Qué necesitarías para disfrutar de una buena vida? En concreto, qué quieres conseguir, qué es lo que no piensas tolerar en un futuro y cómo quieres vivir tus próximos años. Debe ser un objetivo realista, pero sin ponerte límites de antemano.


El segundo, la estrategia . Descubrir cómo puedes lograrlo. Dependerá del objetivo que te has marcado. Lo que es común siempre es que necesitas incorporar algo nuevo para lograr resultados diferentes a los conseguidos hasta ahora, esos que te han generado estrés , insatisfacción o dolor. Si quieres sentirte mejor, vivir con tranquilidad, salud y alegría... hay una estrategia. Te lo mereces y nadie tiene la capacidad de privarte de ese bienestar de por vida (salvo que tú le des ese poder).

El tercer factor es tu esfuerzo . Necesitas pasar a la acción. Hacer cosas que antes no hacías se convertirá en la principal solución a tus problemas.

Será importante resolver aquello que querías haber hecho pero que nunca te atreviste. Tal vez tengas que aceptar que no lo harás, que igual no es para ti y tendrás que buscar otro objetivo. O, tal vez, tengas que afrontar aquello que te da miedo hacer, pero que no puedes quitarte de la cabeza. Ambas cosas requieren compromiso y esfuerzo. Dejar pasar el tiempo o pensar que puedes vivir con ese pequeño aspecto de tu vida que te genera incomodidad son excusas que crean y cronifican tus problemas.

El último factor es el más importante: Tu mapa mental . Es la forma en que tu mentalidad trabaja.

Es el que te ha limitado durante tanto tiempo. Es posible que hayas tenido siempre claro lo que quieres, que hayas diseñado planes para alcanzarlo y te hayas esforzado por conseguirlos. Pero si este cuarto factor no lo tienes trabajado, frenará tu evolución.

Tu mapa mental está formado por los pensamientos que dirigen tus razonamientos y decisiones. Esos pensamientos están construidos a partir de creencias y emociones grabadas intensamente en tu cerebro. Y ejercen, sin tú saberlo, mucho poder en tu vida diaria. Por eso, es importante revisar ese mapa mental con el que te estás moviendo por la vida. Imagina lo que pasaría si tuvieras un mapa para moverte por una zona  y el mapa fuera incorrecto. ¿Cuánto tiempo perderías? ¿Cuántas vueltas darías? ¿Cuánto tardarías en desesperarte?

Sabes que tu mapa no es el adecuado cuando no te permite tener una vida con paz interior y bienestar. Puede haber disgustos, situaciones desagradables, pérdida de seres queridos... pero si tienes un buen mapa, podrás recuperar tu bienestar con mayor facilidad.

Todos los pensamientos que tienes generan una realidad en tu cuerpo. Tener una mente sana es una decisión que depende de ti.

La clave para poder cambiar y desarrollar una mentalidad saludable es detectar qué información maneja tu mente y decidir si te ayuda o te limita.

Tu mente subconsciente actúa como tu guardián. Su función es ser tu mejor aliada, pero con información desfasada, te protege de peligros que ya no son reales.

Los seres humanos, como organismos vivos, no están determinados por sus genes, sino condicionados por su entorno y creencias, lo que los convierte en dueños casi  absolutos de su destino.

Las emociones no llegan a ti de forma fortuita, sin una causa que las provoque. La emoción que sientes en un momento determinado depende de dos factores:

a) El aspecto en el que pones tu atención. Ej. Con algo que te ha ocurrido, ¿Piensas en ti o piensas en los demás? ¿Te centras en el futuro, en lo que puede pasar o te enfocas en el presente, en lo que puedes hacer ahora?

b) El significado que le das a ese hecho. De todo lo que está ocurriendo y de las diversas lecturas que puedes hacer de esa circunstancia... ¿Con qué te estás quedando? ¿Cómo crees que eso afectará a tu vida?

Como ves, existen numerosas variables que hacen que ante un mismo hecho se puedan sentir diferentes emociones. La emociones dan una información muy valiosa de cómo filtras la realidad. Te permiten entender qué patrones de pensamiento tienes, a qué le das importancia y qué estás pasando por alto... Por ello, las emociones son una de las puertas de acceso a tu autoconocimiento.

Hablar de la relación mente -cuerpo es hablar de la relación creencias-emociones.

Revisando tus creencias puedes generar una mentalidad saludable que te permita salir de la tendencia a la negatividad, el tremendismo y el estrés interior.

             Vigila el poder que le das a cada problema que surge.

La preocupación genera a nivel físico un estado de alerta que, al activar nuestro sistema nervioso simpático, desencadena procesos que desgastan nuestro cuerpo. ¡ Tu mente no le está dejando “ vivir ” a tu cuerpo!

El riesgo que tiene vivir desde la preocupación es perder el protagonismo de tu vida. La preocupación, como hábito de pensamiento, puede crear un falso sentimiento de bienestar que esconde una realidad pendiente de resolver.

Las situaciones menos “ traumáticas ” pero más prolongadas en el tiempo, tienen también consecuencias negativas para nuestro organismo.

¡Peligro! Cuando la emoción se convierte en estado emocional. Las emociones se originan a partir de pensamientos y creencias que se activan en nuestra mente. Tienen una misión ,  advertirnos de algo para emprender una acción. De hecho, etimológicamente, emoción hace referencia a energía y movimiento. Al sentir una emoción, el siguiente paso lógico sería realizar una acción, darle una respuesta a ese estímulo que ha provocado la emoción. Lo hacemos constantemente sin darnos cuenta. Por ejemplo, cuando sentimos miedo ante algo que vamos a hacer tomamos precauciones, nos informamos más...

Pero, en ocasiones, la respuesta que damos a una emoción no es la que más nos beneficia. Incluso, podemos llegar a bloquearnos sin ser capaces de ofrecer ninguna respuesta. Entonces, esa emoción se mantiene en el cuerpo, pidiendo un cambio, una acción. Si se prolonga en el tiempo y no hacemos nada por salir de esa turbación interior, pasará de ser una emoción a ser un estado emocional.

Tu cuerpo te envía a diario pistas sobre tu estabilidad interior en forma de emociones. Aprender a reconocerlas y gestionarlas es una gran herramienta para mejorar tu calidad de vida.

Al sentir una emoción con mayor frecuencia que otras, tenemos un exceso de determinados procesos hormonales y bioquímicos asociados a esa emoción. Y he aquí la consecuencia física: Esta situación supone un desequilibrio para el organismo, ocasionando un estrés interior que dificulta tu bienestar.

Si te abres a tener más presente la ley de causa-efecto en tu vida, serás mucho más consciente de qué pasos estás dando para crear la vida que deseas.

Tú no eres responsable de los pensamientos que tienes en tu mente, eres responsable de de lo que haces con ellos es decir, si te identificas con ellos o no . El estado de tu vida no es más que un reflejo del estado de tu mente.

Sin ser consciente has diseñado tu propia forma de gestionar tus emociones y funcionar por la vida. El mundo que percibes depende de tus pensamientos, de tu personalidad y de tus creencias. Si cambias tu forma de pensar, cambiarás tu mundo.

Reflexiona si la interpretación que haces de un suceso te acerca más a sentir miedo o a sentir amor.

El miedo del que hablo aquí es un miedo inútil, insano. No es el miedo sano que utilizas para tomar las precauciones necesarias en tu día a día, evitar accidentes... Este tipo de miedo insano es el que te hace verte como un ser pequeño, limitado, incapaz de lograr algo. Te genera ideas de culpa, de injusticia, de sentirte incapaz, de no merecer... Todos esos pensamientos que transmiten a tu cuerpo un sentimiento de inseguridad, de que no puedes o no mereces estar relajado.

En el extremo opuesto está el sentimiento del amor. Sentir amor hacia ti, hacia las personas de tu entorno, tu sociedad y hacia el mundo. Sentir amor implica que te respetas, que te perdonas, que conoces tus limitaciones y las de los demás. Que sabes y aceptas que todos estamos creciendo y aprendiendo. Darte cuenta de que la vida es un regalo que quieres aprovechar para vivir plenamente.

Cada vez que sientas confusión, tristeza, el ánimo bajo... detecta qué pensamientos han originado esos sentimientos. Después, analiza esos pensamientos y valora si te acercan a sentir miedo o amor. Si tus pensamientos te provocan sentimientos de miedo y no de amor, te estás infringiendo un daño que podrías evitar. Haz un esfuerzo. Cambia la interpretación de eso que te pasa de una forma que te acerque al amor, que sea positivo para ti.

Ahora reflexiona sobre lo siguiente: ¿Tus pensamientos te acercan al dolor o al placer?

Tenemos tendencia a conservar los problemas continuamente en la mente en lugar de dar un paso más y buscar la solución.

Deja atrás el pasado y elige tu presente, ponle nombre a tu malestar, reconoce las emociones que marcan tu conducta.

Acepta ese dolor que te permitirá vivir mejor . El esfuerzo necesario para profundizar en estos temas implica dolor. Pero es un dolor de crecimiento.

Aprende a soltar y ábrete a lo nuevo La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer.

Para lograr calma interior debemos aprender a dejar ir situaciones y personas. La vida, con su cambio constante, origina que tengamos que decir adiós a algo o a alguien. Inevitablemente, debemos aprender a soltar aquello que se va de nuestra vida, lo que está muerto para nosotros, sea una muerte real o imaginaria. Aferrarnos a mantener situaciones y personas en nuestra vida es como cargar una mochila repleta de cosas que ya no vamos a poder utilizar.

La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos. La felicidad es un estado interior, una decisión que depende de ti. Sentirte feliz depende de cómo analiza tu mente toda esa información que te llega del mundo exterior a través de tus sentidos.

Tenemos más facilidad para permanecer en el papel de víctima que en el papel de afortunados, a pesar del tipo de vida que podemos tener.

La verdadera libertad, ese libre albedrío, consiste en que siempre tienes la opción de elegir cómo interpretar lo que te pasa y qué acciones tomar a partir de eso que te pasa.

Vivir con confianza ayuda a disminuir la tensión en tu cuerpo y en tu mente. La confianza es una especie de cemento que aporta estabilidad a tu equilibrio emocional.

Confiar en uno mismo y en la vida no se consigue de la noche a la mañana. Antes hay que trabajar la autoestima, superar el miedo al fracaso o la crítica, decidir centrarte en ti y dar importancia a lo que te hace sentir paz.

Las oportunidades son situaciones que tienen el potencial de traer algo nuevo a tu vida. Si para tu mente subconsciente lo nuevo es sinónimo de riesgo, tu cerebro tenderá a protegerte de esas oportunidades y en consecuencia, a privarte de ellas.

Si estás viviendo una mala racha es fácil que tengas esta creencia: “a mí no me pasan cosas buenas” . Cuando esta forma de pensar se convierte en un hábito, directamente dejas de ver las oportunidades. Con esa mentalidad, desechas todo lo que esté fuera de tu rutina.

EJERCICIO PRÁCTICO Identificar tus emociones diarias te servirá para identificar de dónde proviene nuestra forma de actuar.

En una hoja de papel, dibuja una línea vertical que separe el espacio en dos columnas. A la izquierda, escribe a lo largo de un día aquellas emociones que consigas reconocer: pereza, alegría, tristeza, nostalgia, excitación, etcétera. Cuando las escribas, incluye a la derecha qué pensamiento alimenta cada una de estas emociones. Si no lo puedes hacer inmediatamente, puedes dejar esta segunda parte del ejercicio para el final del día.

Las emociones son reacciones automáticas que se producen en nuestro cerebro desde tiempos ancestrales. Muchas de ellas, que tenían como misión garantizar la supervivencia en un ambiente hostil, han dejado de resultar útiles en la actualidad.

Sin embargo, aún nos sentimos indefensos ante las diferentes emociones que podemos experimentar en el día a día, les otorgamos un poder mayor del que tienen.

Las emociones nos conducen a entrar en acción: en función de cómo nos sentimos, actuamos. Por eso es importante controlarlas y abandonar el piloto automático.

Para transformar nuestras emociones, primero deberemos revisar nuestros pensamientos: ¿Cuál es la idea principal que nos lleva a sentirnos así? No existen emociones positivas o negativas, sino útiles o inútiles en función de cómo nos hacen actuar.

Una mentalidad de éxito y abundancia nos ayudará a obtener mejores resultados, ya que nos permitirá situarnos en un paradigma de pensamiento capaz de identificar oportunidades y posibilidades de mejora.

Todo lo que acontece en la vida, por sí mismo, es un hecho objetivo. Sin embargo, la interpretación que hacemos de ello es subjetiva y depende de nuestras creencias.

El cerebro busca ahorrar energía continuamente, y para ello recurre a experiencias previas con la finalidad de catalogar como negativo o positivo lo que sucede de la forma más eficaz.

El problema es que esto nos induce a automatizar nuestras ideas sin reflexionar sobre lo que expresan, y a caer en pensamientos que nos impiden avanzar. El pensamiento positivo nos ayuda a mantener una actitud realista ante la vida, buscando el aprendizaje continuo con cada experiencia, sin entrar a valorarla como buena o mala. Sencillamente, la vivimos.

Los pensamientos determinan nuestras emociones y a su vez nuestros actos.

Recuerda que Tu cuerpo es el mensajero de todo lo que no quieres”



EL POZO DE LA DESESPERACIÓN

En su escrito" De Profundis "Oscar Wilde escribe estas palabras que son adecuadas para  hacernos reflexionar : “El placer es una fantasía efímera. La única realidad es el sufrimiento, el sufrimiento a diferencia del placer no lleva máscara : Detrás del placer puede encontrarse el dolor pero detrás del dolor sólo hay dolor. El dolor está en el fondo de todo. 

 El sufrimiento es una revelación, nos hace ver las cosas de otra manera. Hay muchas lecciones ocultas en el dolor, el dolor es la suprema emoción. Por último  añade :  Para convertir tu dolor en paz la única alternativa es aceptarlo todo”.


Cuando nos ocurre algo grave ya nunca volvemos a ser los mismos, lo primero que sucede es que empezamos a ser conscientes de que no sólo nosotros sufrimos  sino que hay personas en un infierno más grande que el nuestro.

El  simil del pozo nos sirve  para ver en que nivel de sufrimiento uno se encuentra:

1 nivel.- He caído en el pozo pero puedo ver la boca del pozo, con un poco de esfuerzo puedo salir a la superficie.

2.-He caído pero sólo veo oscuridad.

3.- Toco el fondo oscuro y húmedo del pozo.

En estos dos últimas situaciones yo tengo que ser la luz que me ilumine hacia la salida  del pozo, nada ni nadie va a sacarnos de él.

 Caer en el pozo algunas veces a lo largo de la vida es totalmente normal, el problema es quedarse a vivir en el pozo y no esforzarse por salir, hay muchos beneficios secundarios de vivir en el pozo como no esforzarse ni luchar o no tomar decisiones. Ir a la deriva a veces es más cómodo que tomar las riendas de tu mente y de tu vida.

 

Los golpes y sufrimientos de la vida pueden elevar tu nivel de consciencia

 

 El sufrimiento no está en las cosas, es la mente la que lo fabrica al resistirnos al dolor.

 La enfermedad puede ser un camino de autodescubrimiento y perfeccionamiento, nos entrena para mayores problemas que tarde o temprano nos sucederán, o ¿Es que crees que nunca vas a estar en un hospital o que no vas a oír nunca un diagnóstico sobre una enfermedad incurable?

 

Todos somos iguales en cuanto a que el sufrimiento llame a nuestra puerta, lo que me define como ser humano es lo que yo hago con mi sufrimiento

 

Acepta lo que venga en tu vida y no lo rechaces, la paz se encuentra en el Si

 

Pregúntate ¿ Desde que parte de mi estoy respondiendo a la situación: Desde el miedo, la ira, la preocupación? . Otra pregunta que nos sitúa en las coordenadas adecuadas es ¿ Estoy actuando ante esta situación dolorosa desde la mejor versión de mi mismo?

 Deja de pelear contra la realidad, haz las paces con tu dolor, aprende de él y no lo conviertas en sufrimiento.

 

Los que hemos estado en el fondo del pozo, del abismo , hemos aprendido que
siempre se puede seguir cayendo, pero también que esa esa caída puede convertirse en vuelo si tú lo decides.

El pozo representa las partes de nosotros que necesitan trabajo interior.

 Las emociones que se sienten cuando entramos en el abismo son : Miedo, tristeza, soledad, aislamiento, culpa, sensación de vacío,desesperación , preguntas sobre el sentido de la vida.

    Para salir del pozo, túnel ,abismo, como sea que lo llames es necesario:

    Reconocer: “Estoy en el abismo”

  • El primer paso es dejar de negar lo que ocurre.

  • En lugar de luchar contra la experiencia, se empieza a observar:

  • ¿Qué estoy sintiendo realmente?

  • ¿Qué parte de mi vida me está pidiendo atención?

  • ¿Qué dolor he estado evitando?

  • ¿Que me está pidiendo la vida que haga?

    Reconocer y aceptar la emoción: no negar lo que sientes, sino observarlo y comprenderlo.La aceptación no significa resignarse; significa mirar la realidad con honestidad.

    Ponle una etiqueta a lo que sucede. Lo que tiene nombre es más fácil de manejar que no lo que tiene: Me siento perdido, solo, agotado, estoy preocupado ( recuerda que la preocupación es una forma de miedo)

    Busca una utilidad a lo que te sucede .Seguro que hay algún aspecto positivo en tu situación.

    Esfuérzate por estar por encima de las circunstancias ( cuando la marea sube el barco flota), no es la primera vez que has estado en el pozo, túnel o abismo y has salido, ahora también lo harás.

    Busca un contacto humano cálido . Hablar con un amigo para contarle como te sientes aunque no pueda hacer nada, te hará bien.

Haz hoy algo que esté en tu control. Ordenar la casa, el escritorio, el jardín, caminar, llevar un diario expresando lo que sientes o terminar una pequeña tarea puede hacerte sentir que estás recuperando el control

    No tomes decisiones importantes en un momento de máximo dolor ya que puedes  equivocarte  fácilmente si estás alterado emocionalmente.

 

Considera que te encuentras en una etapa de crisis interior debido a que no puedes manejar tu dolor. En realidad es una crisis del ego porque  te produce sufrimiento cada vez que las cosas no son como él quiere. La estrategia adecuada en vez de hundirnos es desarrollar aceptación, estar presentes y no intentar huir del dolor ( a veces refugiándonos en paraísos artificiales como el alcohol o la comida o las compras compulsivas) y lo más importante : Desarrollar una confianza básica en que pase lo que pase saldrás adelante.

Desde esta mirada, atravesar un abismo emocional puede implicar preguntas
como:

  • ¿Qué parte de mí necesita ser escuchada?

  • ¿Qué estoy intentando controlar que necesito soltar?

  • ¿cuales son mis valores , incluso en medio del dolor?

Considera estar en el abismo como un viaje interior: Un momento en el que las viejas formas de vivir, pensar o identificarse ya no te funcionan y te ves obligado a mirar hacia dentro.

El sufrimiento puede convertirse en una puerta hacia una comprensión más profunda de nosotros mismos..

Una pregunta clave sería:
          “¿Qué intenta mostrarme este dolor sobre mí mismo?”

Probablemente es que estás exigiendo a la vida que las cosas sean de una manera diferente de lo que son.

El abismo suele destapar emociones que estaban escondidas y pueden ayudarte a  conocerte más profundamente. Pregúntate ¿ Qué viejas heridas se han abierto? ¿Qué miedos tengo? ¿Qué necesito perdonar o perdonarme? 

        Pregúntate a menudo ¿ Qué me está quitando mi paz?

Cuando sales del pozo ya no eres exactamente la misma persona que entró, has aprendido que no podemos controlar todo, ni ser siempre fuerte , ni tener todas las respuestas, sino que has aprendido a confiar en ti aceptando que eres vulnerable.

El abismo te muestra al desnudo como eres, te quita tu máscara  y por eso no nos gusta pero te hace enfrentarte a ti mismo , crecer y aprender a desidentificarte:

“Estoy sintiendo tristeza, pero yo no soy únicamente mi tristeza.”

“Estoy sintiendo miedo, pero yo no soy únicamente mi miedo.”

Se empieza a distinguir entre la experiencia que ocurre dentro de nosotros y la conciencia que observa esa experiencia. Se va desarrollando el testigo de la mente.

Se sale del abismo y se siente que ha algo cambiado: Te vuelves más humilde, con mayor empatía y compasión, has redefinido tus prioridades, has soltado lastres, te conoces mejor...

El dolor no desaparece necesariamente, pero cambia la relación que tenemos con él.

Después del descenso viene el ascenso: Una nueva manera de vivir

Una persona que ha atravesado un proceso profundo puede descubrir:

  • que tiene más fuerza de la que creía, que se tiene a sí mismo.

  • que puede aceptar la incertidumbre y el caos

  • que sus heridas también pueden convertirse en fuentes de comprensión de la realidad y de autodesarrollo.

  • que la conexión con otros seres humanos es esencial.

La última etapa es volver a la vida cotidiana con una nueva mirada.

La persona puede descubrir más paz ante la incertidumbre, más autenticidad, una relación diferente con el dolor y mayor conexión con los demás.  Resulta fundamental enfocarse en el refuerzo positivo: hacer actividades que nos distraigan y nos reporten gratificación.

El abismo deja de ser solo un lugar oscuro y se convierte en una fuente de aprendizaje, un camino para la transformación y  para descubrir un nuevo sentido a la existencia. 

 Una frase que resume este camino sería:“Bajo a las profundidades de mí mismo para encontrar aquello que tengo que cambiar en mi vida .”