EL EGO Y LA MUERTE


EL EGO 

Gran parte de nuestro malestar surge de identificarnos con pensamientos como «yo soy mi cuerpo», «yo soy mis éxitos» o «yo soy lo que los demás piensan de mí . El ego intenta mantener una historia coherente sobre quiénes somos. Quiere controlar, tener razón, ser reconocido y sentirse seguro, estamos completamente dominados por él. Puedes tener una personalidad, trabajar, ganar dinero, tener opiniones y relacionarte con el mundo, pero al mismo tiempo observar todo eso con cierta distancia. No hay que  destruir el ego, sino dejar de estar identificados con él.

A lo largo de la vida construimos una identidad:«Soy profesional», «soy padre», «soy inteligente», «soy exitoso», «soy joven», «soy fuerte»...El problema aparece cuando creemos que esas etiquetas son nuestro verdadero yo.  El envejecimiento y las pérdidas pueden desmontar muchas de esas identidades y  eso puede ser doloroso, pero también liberador. 

Una pregunta útil sería:«¿Quién está observando este pensamiento que estoy teniendo ahora mismo?» 

Cuando algo que creíamos indispensable desaparece, podemos descubrir que seguimos estando aquí. 

La vida implica perder personas, juventud, salud, relaciones, oportunidades y versiones anteriores de nosotros mismos. No hay que  convertir la pérdida en una negación de la vida. Podemos sentir tristeza profundamente y  al mismo tiempo, permanecer abiertos a lo que todavía existe. La pregunta deja de ser solamente:«¿Cómo recupero lo que perdí?»  y empieza a ser:«¿Cómo puedo estar plenamente presente con lo que hay ahora?» 

 Cuando dejamos de estar tan absorbidos por nuestra propia historia, podemos estar más disponibles para otras personas y ayudarlos. Ayudar a alguien no tiene que significar «salvarle». A veces lo más importante es simplemente estar presente con esa persona, sin intentar eliminar inmediatamente su dolor. 

Todo cambia. El cuerpo cambia. Las relaciones cambian. Nuestra identidad cambia. La vida termina. Pero podemos aprender a permanecer presentes ante ese cambio sin aferrarnos desesperadamente a lo que inevitablemente va a cambiar.

Aunque hayas perdido muchas cosas, todavía estás aquí.    

Todavía puedes respirar.
Todavía puedes amar.
Todavía puedes estar presente.
Todavía puedes despertar.                                                                                     

Tenemos que aprender a  a estar presentes.   La vida ocurre únicamente  el presente. El pasado ya ocurrió y el futuro todavía no existe. Sin embargo, nuestra mente pasa gran parte del tiempo recordando, anticipando y preocupándose . No se trata de dejar de pensar, sino de dejar de vivir completamente identificados con nuestros pensamientos.  No eres tu ego.   El ego es la imagen que tenemos de nosotros mismos: «Soy esta persona, tengo este trabajo, necesito esto, quiero aquello, los demás deberían tratarme de determinada manera» . 

 No eres solamente tu cuerpo ni tu historia personal. El dolor es inevitable; podemos trabajar nuestra relación con él aceptándolo. Aceptar no significa rendirse, significa dejar de luchar contra la realidad presente. El sufrimiento aumenta cuando nos resistimos . 

           

 LA MUERTE

En lugar de ver la muerte  únicamente como un final aterrador, es mejor contemplarla como una transformación y como una oportunidad para soltar el apego. En lugar de pensar únicamente:«Voy a desaparecer» tenemos que investigar quién creemos que somos y qué significa realmente «morir».

Envejecimiento, enfermedad y muerte van de la mano. El budismo considera  al envejecimiento como algo que haya que combatir sino como una oportunidad para soltar identidades y profundizar en la conciencia. Respecto a la enfermedad y el sufrimiento que conlleva, el dolor forma parte de la experiencia humana, pero podemos cambiar nuestra relación con él. Sufrir físicamente no tiene por qué significar sufrir psicológicamente de la misma manera

Hay una  diferencia entre dolor y sufrimiento. El dolor puede ser inevitable. El sufrimiento psicológico muchas veces aumenta cuando luchamos contra lo que está ocurriendo  «Esto no debería estar pasando».«¿Por qué a mí?»«Tengo que volver a ser como antes».«Mi vida se ha arruinado».  

 Aprender a soltar nos prepara tanto para vivir como para morir.

Aprender a morir es también aprender a vivir. Cada vez que soltamos un apego —una expectativa, una imagen de nosotros mismos, una necesidad de controlar— estamos practicando el mismo movimiento fundamental que exige la muerte: Soltar.

 No podemos evitar que la vida cambie, envejezcamos  y termine, pero sí podemos aprender a estar plenamente presentes mientras ocurreEstar presente significa  aprender a permanecer en el momento actual en lugar de vivir atrapados en el pasado o preocupados por el futuro sino estando aquí y ahora pero sin identificarnos con lo que sucede.

PREGÚNTATE   ¿Puedo estar realmente presente ante lo que sucede dentro y fuera de mi mente?

Nuestra mente suele vivir adelantada —«¿qué pasará?»— o atrás —«¿por qué ocurrió aquello?»—La presencia no significa que desaparezcan los pensamientos, sino que dejamos de identificarnos completamente con ellos. 

Practica: cuando aparezca una preocupación, observarla como un pensamiento en lugar de asumir automáticamente que es la realidad.

El cuerpo está cambiando continuamente pero no es  totalidad de nuestra identidad. «Tengo un cuerpo» no es exactamente lo mismo que «soy únicamente este cuerpo».

 No hay que negar el miedo  la muerte asusta pero el miedo puede observarse y atravesarse con presencia, en lugar de dejar que domine toda nuestra vida              

La muerte puede enseñarnos a vivir. Si sabemos que nuestra vida es limitada, podemos dejar de posponer continuamente la experiencia de estar presentes. No se trata tanto de aprender a no morir, sino de descubrir quién eres antes de morir       

LA PREGUNTA NO ES «¿Qué me ocurrirá cuando muera?» sino «¿Quién soy yo realmente, si todo aquello con lo que me identifico puede desaparecer?»   aquí se conectan las ideas de  estar presente, aceptar el cambio y soltar el ego. 

¿Y qué pasa con el ego? Nuestro ego dice:«Yo soy esta persona y quiero seguir existiendo». El ego, el  «yo» es una construcción temporal por eso la muerte puede dar miedo al ego, porque el ego siente que va a desaparecer. 

Prepararse para morir  significa aprender a soltar mientras todavía estamos vivos. 

 Soltar la necesidad de controlar todo; nuestra imagen de nosotros mismos ; el apego a las personas;  la necesidad de tener siempre razón , el miedo a cambiar;  incluso la idea de quién creemos que deberíamos ser  .Y entonces la muerte deja de ser solamente.   «voy a perder mi vida».   Puede convertirse en: «Voy a entregar aquello que nunca pude poseer completamente».   

El momento de morir es un momento de soltar. No hay  luchar contra la experiencia «Sí, esto está sucediendo. Estoy aquí». Si aparece miedo, observar el miedo. Si aparece dolor, estar con el dolor. Si aparece tristeza, permitir la tristeza. Si aparece apego a una persona, reconocer ese amor y ese apego. La clave es no añadir una segunda capa de sufrimiento intentando desesperadamente que la realidad sea diferente.    

    La pregunta clave es «¿Quién soy realmente?»Y la  respuesta es que no somos únicamente nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestra personalidad ni nuestra historia,  somos pura consciencia 

 No podemos controlar todo lo que sucede. Enfermedad, envejecimiento, pérdidas, rechazo, separación y muerte forman parte de la existencia. La práctica consiste en aceptar primero la realidad tal como es y después responder a ella.  Aceptar no significa aprobar ni quedarse pasivo. Significa dejar de luchar mentalmente contra el hecho de que algo ya está ocurriendo.   El sufrimiento puede convertirse en camino. El sufrimiento aparece, podemos utilizarlo para despertar. Una enfermedad, una pérdida o una crisis pueden destruir nuestra antigua imagen de nosotros mismos. Y precisamente ahí podemos descubrir que somos algo más profundo que nuestras circunstancias.

La muerte no es el enemigo. Es un proceso natural, todo cambia y todo se dirige a la disolución.  Sé quien realmente eres, permanece presente, ama sin aferrarte, acepta lo que la vida trae y aprende a soltar.  Cuanto menos intentas controlar la vida, más plenamente puedes vivirla. No necesitas esperar a la vejez o a la muerte para practicarlo. Puedes empezar con algo tan sencillo como observar tus pensamientos durante unos minutos y volver a sentir tu respiración.                                                                                         

La aceptación no significa resignación. Significa ver claramente lo que está sucediendo antes de decidir cómo responde «Acepto que esto está ocurriendo; ahora decido qué puedo hacer al respecto». Si no podemos  cambiar la realidad cuando podemos transformar nuestra relación con ella«¿Puedo estar plenamente presente ante lo que está ocurriendo sin ser esclavo de mi reacción?»                      

Lo que está bajo tu control → actúa.

Lo que no está bajo tu control → acepta.

La aceptación es dejar de pelear mentalmente contra un hecho que ya es real. Después de aceptarlo, todavía puedes actuar.                                                                                                                                                                                               

«¿Cómo consigo que la realidad sea como yo quiero?» mejor preguntarte : «Dado que esta es la realidad, ¿Cómo quiero relacionarme con ella?»  

 Tenemos una enorme tendencia a añadir sufrimiento a las situaciones:«Esto no debería haber pasado».«No puedo soportarlo».«La vida debería ser diferente».«Esta persona debería comportarse como yo quiero» .Esto es lo que hay sin más.  Ahora estoy aquí. ¿Qué hago con ello?»Y eso no es pasividad. Es recuperar la libertad de actuar después de dejar de luchar contra lo inevitable. y empieza a ser:«. Cómo puedo estar plenamente presente con lo que hay ahora?   

Ideas a recordar: 

No eres solamente tu cuerpo ni tu historia personal. 

El dolor es inevitable; podemos trabajar nuestra relación con él. 

Aceptar no significa rendirse: significa dejar de luchar contra la realidad presente.

Aprender a soltar nos prepara tanto para vivir como para morir. El pensar sobre la muerte es una invitación para  prepararnos interiormente para soltar. 

La práctica espiritual fundamental es volver al presente: aquí y ahora. 

 

 

                                                                                                                                         


  


EL ABSURDO Y LA IMPERMANANCIA

La realidad puede observarse desde muchas perspectivas, tomemos por ejemplo la perspectiva del absurdo  ( existencialismo) y de la impermanencia ( budismo)

EL ABSURDO

El absurdo aparece cuando chocan dos cosas:

  • El ser humano necesita encontrar significado, orden y propósito.
  • El mundo es indiferente y no proporciona una respuesta clara a esa necesidad.

Por ejemplo, podemos preguntarnos cuál es el propósito de nuestra existencia, ¿DE DONDE VENGO? ¿ ¿QUE HAGO AQUI? ¿ ADONDE VOY? pero el universo permanece en silencio. 

En vez de deprimirnos el  hecho de que la vida no tenga un significado universal no significa que no pueda vivirse.  Siempre tenemos la posibilidad de aceptar el absurdo y seguir viviendo.                 

No hay que buscar falsas soluciones, por ejemplo apego ciego a la religión, a determinadas filosofías como la de la Nueva Era o a ideas trascendentes para escapar del absurdo.

Tenemos que  ser capaces de reconocer que quizá no exista un sentido último de la vida, sin inventar una respuesta simplemente para sentirnos más seguros.

                    La solución  es rebelarse contra el absurdo.

Esto significa vivir plenamente aunque sepamos que nuestra vida es limitada y que no existe una finalidad universal garantizada.

De ahí surgen tres ideas importantes:

  • Rebelión: aceptar el absurdo y enfrentarse a él en lugar de huir.
  • Libertad: si no existe un destino o propósito impuesto desde fuera, tenemos mayor libertad para construir nuestra propia manera de vivir.
  • Pasión: aprovechar intensamente la experiencia de estar vivos.

 No necesitamos creer que nuestra vida tiene un significado eterno para disfrutarla.

Diríamos que la existencia humana consiste en  esfuerzo, repetición, fracaso y ausencia de un objetivo definitivo, pero no  necesitamos  que  tenga un sentido trascendente para enfrentarnos a ella.

Quizá la felicidad consista   en aceptar nuestra realidad , rebelarnos contra ella viviendo plenamente y aunque la vida no tenga un sentido universal o predeterminado, podemos vivirla intensamente aceptando esa falta de sentido, siendo libres y rebelándonos contra el absurdo.

«Puede que la vida no tenga un sentido último, pero eso no impide que la vivamos, la disfrutemos y construyamos nuestro propio significado.» 

                                                                                               ALBERT CAMUS 

 LA IMPERMANENCIA

La vida está cambiando constantemente y nuestro sufrimiento aumenta cuando intentamos conseguir que permanezca estable. Queremos conservar aquello que nos gusta y eliminar aquello que nos disgusta. Queremos seguridad, certezas y control. Sin embargo, la realidad no funciona así. Las relaciones terminan, las personas envejecen, perdemos trabajos, aparecen enfermedades, cambian nuestras circunstancias y también cambian nuestras emociones.

Una de las capacidades más importantes que podemos desarrollar es aprender a estar con la realidad tal como es, incluso cuando no nos guste.

Todo lo que experimentamos está sometido al cambio. Esto incluye tanto las cosas agradables como las desagradables.  El "truco" no consiste en volverse indiferente, sino en disfrutar de las cosas sin exigirles que duren para siempre.

 1.El problema del apego

Gran parte de nuestro sufrimiento procede del apego. Nos aferramos a personas, objetos, ideas, identidades y expectativas. Cuando la realidad no coincide con estas expectativas, sentimos ansiedad, frustración o miedo .El problema no es querer algo. El problema aparece cuando convertimos ese deseo en una condición necesaria para estar bien.

 2.La falsa seguridad

Intentamos construir una vida en la que nada nos sorprenda. Planificamos, acumulamos dinero, buscamos aprobación, controlamos nuestras relaciones y queremos saber qué ocurrirá mañana buscamos una seguridad absoluta en una realidad que es esencialmente incierta.Tenemos que aceptar que ninguna estrategia  que usemos puede eliminar completamente la incertidumbre.

3.El sufrimiento como parte de la experiencia humana. 

Cuando sufrimos, nuestra tendencia es buscar una salida inmediata: Consumir, comer, distraernos. Estas estrategias pueden proporcionar alivio momentáneo, pero no necesariamente solucionan el problema , tenemos que aprender a sentir el malestar sin convertirlo automáticamente en una emergencia.

 4. Aprender a permanecer con lo incómodo

Cuando aparece una emoción desagradable, podemos observarla. Después observar cómo se manifiesta en el cuerpo y en la mente. Quizá sentimos tensión en el pecho, aceleración del corazón, pensamientos repetitivos o ganas de escapar. La práctica consiste en no añadir una segunda capa de sufrimiento al sufrimiento primario. La segunda reacción puede hacer que el sufrimiento aumente.

 5. La importancia del presente

 Gran parte de nuestro sufrimiento psicológico ocurre porque vivimos mentalmente en el pasado o en el futuro ocurriendo ahora. No significa dejar de pensar, sino dejar de estar  completamente atrapados por nuestros pensamientos.

 6.La incertidumbre como camino de crecimiento

Aquello que normalmente intentamos evitar puede convertirse en una oportunidad de transformación. La incertidumbre nos obliga a reconocer que no tenemos el control absoluto. Una ruptura, un fracaso o un cambio inesperado puede desmontar nuestra idea de cómo debía ser nuestra vida.

Tenemos que dejar de vivir según nuestras expectativas y empezar a relacionarnos con la realidad tal como es. La incertidumbre, por tanto, no es solamente algo que debemos soportar. Puede ser una forma de despertar.

 7.La compasión hacia uno mismo

 La compasión consiste en abandonar esa guerra contra nosotros mismos y contra los demás. El sufrimiento nos conecta con los demás.

Una consecuencia interesante de aceptar nuestro propio sufrimiento es que podemos comprender mejor el de otras personas. En vez de preguntarnos y por que a mi? podemos decirnos «Esto forma parte de la experiencia humana y otras personas también conocen este dolor». De ahí surge la compasión. El asunto no consiste en conseguir una vida en la que nunca suframos. Consiste en cambiar nuestra relación con el sufrimiento cuando aparece

 8.La aceptación no significa resignación

Aceptar una situación no significa decir que nos gusta.Tampoco significa que no debamos actuar para cambiarla.Significa reconocer. «Esto es lo que está ocurriendo». Aceptar significa dejar de luchar mentalmente contra el hecho de que ya ocurrió. La aceptación permite actuar desde la realidad en lugar de hacerlo desde la negación.

9. La muerte como recordatorio de la impermanencia 

La muerte aparece como el ejemplo definitivo de que no podemos controlar la existencia. Normalmente evitamos pensar en ella porque amenaza nuestra sensación de seguridad. Pero contemplar la impermanencia puede ayudarnos a valorar más profundamente el presente. Si sabemos que nuestra vida es limitada, cada momento adquiere un valor diferente. No se trata de vivir obsesionados con la muerte, sino de utilizar su realidad para despertar a la vida que está ocurriendo ahora. 


10.
¿Qué hacer cuando las cosas cambian? Como afrontar la impermanencia:

Reconocer lo que está ocurriendo

Observar nuestra reacción sin juzgarla

Sentir las emociones en lugar de huir automáticamente de ellas. 

Aceptar que no podemos controlarlo todo. 

Soltar la necesidad de que la realidad sea diferente. 

Volver al presente. 

Actuar desde la claridad en lugar de hacerlo desde el miedo.

Desarrollar compasión hacia nosotros mismos y hacia los demás

En resumen: Nuestra necesidad de seguridad es precisamente lo que nos hace sentir inseguros. 

 Cuando empezamos a aceptar que todo cambia, podemos experimentar una forma diferente de libertad.Ya no necesitamos que la vida nos prometa:«Nada malo ocurrirá». Podemos aprender a decir:«No sé qué ocurrirá, pero puedo estar presente y afrontarlo cuando llegue». La existencia no nos garantiza estabilidad, sentido ni control.

                                                                                        PEMA CHÖDRON 

Desde estos dos  caminos diferentes en el fondo  podemos llegar a conclusiones parecidas:



  1. EL ABSURDO

    LA IMPERMANENCIA
    El mundo no ofrece un sentido definitivoLa realidad está en constante cambio
    Hay que aceptar el absurdoHay que aceptar la incertidumbre
    Me rebelo viviendo plenamenteTengo que abrirme a la experiencia
    Rechazo escapar del problemaRechazo huir del sufrimiento
    La libertad surge al aceptar el absurdoLa libertad surge al soltar el apego

    Desde la perspectiva del absurdo como desde la impermanencia aprendemos lo siguiente:

    No podemos esperar a que la vida sea exactamente como queremos para empezar a vivir. Vive a pesar del absurdo y abre tu corazón a la incertidumbre y al cambio. Deja de buscar la certeza  y seguridad absolutas, no existen.

NAVEGANDO EN LA TORMENTA

Una tormenta en nuestra vida puede ser un momento de crisis o un. momento dificil e incertidumbre. Lo que denominamos crisis puede adoptar dos formas:

A. Se rompe con la situación estable que teníamos, despido, ruptura, pérdida de seres queridos, cambio de residencia, etc.

B.  Nuestra vida esta estable, pero algo dentro de nosotros no esta bien.

Como afrontamos una crisis, dice mucho de como somos internamente, además las crisis pueden ayudarte a sacar lo mejor de ti, o lo peor si lo permites, siendo oportunidades para conocerte mas y cambiar tu manera de pensar y actuar.

Las crisis nos muestran que lo que hacías antes igual no vale ahora. Tus maneras antiguas no dan respuesta a lo que necesitas en este momento, pero nos aferramos a estas por no conocer otra forma. Son momentos que si los afrontas de manera diferente a como hasta ahora hiciste pueden cambiar tu vida a mejor. Puedes demostrar fortalezas y recursos que hasta ahora tu mismo desconocías.

                              La mala mar hace buenos marineros

      “Bajo presión y durante anos, así es como se forman los diamantes”

La vida es un examen continuo. “Si no apruebas el examen, lo repites hasta que lo apruebas”. Es por eso, que nos preguntamos porque se repiten situaciones; Las malas parejas, malos trabajos, estar sin dinero, etc. porque no los solucionaste y se queda pendiente. Así de sencillo. Los momentos difíciles, pueden ser el mejor profesor que nos da lecciones en ocasiones muy duras, pero si lo aprovechas pueden enseñarte mucho.

La diferencia está en tener las herramientas y conocimiento interno para afrontarlos o entrar en la tormenta sin herramientas internas.

Es en los momentos difíciles cuando nos probamos  y sale lo que tenemos dentro.  Todos  esperamos no sufrir nunca, ni pasarlo mal, pero esto no es así, la vida esta llena de momentos de crisis, personales o generales, pero cuando las cosas se ponen difíciles es cuando tenemos que dar el 100% de nosotros mismos.

En definitiva, realmente no somos conscientes de lo que somos capaces de hacer, de lo fuertes y resistentes que somos, hasta que llegan los momentos en que solo queda un camino: Ser fuerte, cuando piensas que  no puedes  más y ves que si puedes.
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Para llegar a un momento de paz, tienes que pasar por situaciones complicadas, ir más allá, resistir, decirte a ti mismo “esto me hará mas fuerte, pasar esto no es agradable, pero cuando pase seré mas fuerte”. Si te das por vencido, pensando que conseguirás esa paz sin hacer nada, descubrirás que no la consigues.

Para superar o salir de una crisis puede que tengas que cambiar tu manera de pensar o tu vida y pasar a otros mares en los que navegar. En ocasiones “salir de una situación” implica que nunca volverás a la situación anterior, saldrás, pero a un sitio diferente del que venías. Aferrarse al pasado para salir de la crisis NO es una opción, aunque a ti te lo parezca. En otras ocasiones, el hecho de cambiar en si mismo puede ser lo que ocasiona una crisis. Por ejemplo, te ves obligado a cambiar de tipo de trabajo, pasas de estar en pareja a solo.

En definitiva, una crisis es un paso de un estadio a otro, de una situación a otra nueva. Puede que, en ocasiones, el propio cambio lo percibamos como crisis, ya que dejamos el terreno conocido por uno nuevo.

Salir de una crisis es manejar tus habilidades personales para moverte entre las olas que, en este caso, pueden ser los diferentes problemas que surgen, dudas de tu capacidad para seguir adelante, pérdida de confianza, rabia, dolor, ansiedad, son las olas emocionales, ese sube y baja emocional, por el que un día estas mal, al siguiente medio bien, y al otro peor.  Son estas olas que como no aprendas a manejar te arrollaran y provocarán que no salgas, quedando atrapado en esos vaivenes, confundido por una cantidad de pensamientos y emociones que paralizan o te hacen perder mucha energía, agotándote y dándote esa sensación de cansancio continua.

En toda situación hay una parte externa que tiene repercusiones internas. Sobre las externas en ocasiones no puedes actuar, pero si que tienes poder sobre las internas es decir, lo que piensas y como te sientes .
 
 
 Una de las primeras cosas que tienes que tener en mente, es simple y sencilla, estas donde estas, acéptalo.
 
Lo que piensas sobre una situación es una decisión que tomas, no algo impuesto por las circunstancias. Si quieres manejar situaciones difíciles, es importante, separar los efectos de sus causas. Lo importante ante una situación no es qué paso, sino cómo se llego a ella. 
El agua te ha llegado al cuello, estas en un momento que necesitas todas tus energías para salir adelante, no las pierdas en buscar culpables, ni culpabilizarte. Cuando estés en un mejor momento puedes analizarlo con calma, seguramente la distancia te hará ver las cosas de otra manera. Es muy diferente navegar una tormenta que pasarla aferrado a una tabla, rogando no hundirte y deseando volver a tu zona de tranquilidad. Eres tú el que siempre decide como vas a afrontar la tormenta si poniendo vista al frente o cerrando los ojos y yendo a la deriva..

Cuando te enfrentas a las situaciones difíciles, vas a notar como tu poder personal crece, se produce un cambio en ti, una mayor confianza y las abordas con mas tranquilidad. Cuando huyes, cuando retrocedes en la vida y no las afrontas, esto te quita poder personal, le estas diciendo a tu mente, a ti mismo, que no puedes, lo cual te va a entrenar tu mente para abandonar mas rápido la próxima vez, todo en esta vida se entrena hasta el fracaso.

Para ser un buen navegante en la tormenta lo importante es coger el timón de tu mente y sentimientos o sea de tu vida, a diferencia de aquellos navegantes que se dejan llevar por la tormenta.
 
Deja de quejarte, recuerda que cada vez que te quejas, estas enfocándote en eso que te molesta o incomoda pero no estas dando ninguna solución, no estás aportando nada para cambiarlo y muchas veces es una llamada de atención para que te hagan caso.

Cuando nos quejamos estamos dando el mensaje no sólo de que algo nos molesta sino que no podemos, que algo nos supera. Vigilar tus quejas, es una de las acciones que, con un poco de atención, te va a hacer muy consciente, canalizando adecuadamente tu energía además de reducir tus pensamientos negativos.

Imaginamos una vida en la que conseguiremos todo lo que deseamos, tendremos una salud perfecta y nos sentiremos siempre bien. Pensamos en nuestra vida como una continua progresión, en la que todo mejora día a día. Esto es en parte porque la sociedad y las películas, así nos lo dicen y porque no nos gusta pensar en que nuestro futuro va a ser peor, que un día seremos viejos, nuestra salud mermará y perderemos nuestros a seres queridos. Es parte de nuestro diseño como humanos pensar que el futuro será mejor siempre, porque pensar lo contrario nos deprime, nos hace pensar: “para que voy a hacer esto, si no voy a conseguir nada”. Soñamos con conseguir todo y que ademas, se haga fácilmente.

Esta en nuestro ADN evitar el dolor; nuestro cuerpo, tiene sensores por toda la piel, los humanos somos de los animales que mas sensores tenemos para detectar el dolor, calor, frío, en definitiva, nuestro cuerpo y mente están diseñados para evitar el dolor y el sufrimiento, pero estos existen y son tan reales como la felicidad y el bienestar. En nuestro mundo moderno se nos ha enseñado a que todo sea fácil.

                           La lluvia me encanta, siempre que no me moje.

La vida es lo que une dos puntos, el nacimiento y la muerte, para muchos son palabras duras, pero la verdad es que tenemos pocas certezas en la vida; el hecho de que nacemos y moriremos es una de ellas, la gran incógnita de nuestra vida es lo que pasa entre estos dos puntos, es el libro en blanco que tenemos que escribir día a día.

 
Que naciste y que morirás, cuando eres consciente de este hecho, tu percepción cambia, estas viviendo un préstamo que tienes que devolver, nada realmente te pertenece.
Si tarde o temprano lo perderemos todo es mejor que sepamos apreciar y disfrutar de lo bueno , ahora que lo tenemos y soltarlo cuando llegue la hora.
 

¿Estas fuerte para afrontar lo que viene? En los momentos difíciles, es cuando te das cuenta de que necesitas el autocontrol, el pensamiento positivo, la capacidad de expresarte y conectar con otros, la gestión de tus emociones y resolución de problemas, habilidades que te ayudarán a manejarte en momentos complicados.

Una manera muy sencilla de integrar tu pasado es dar las gracias. Así de sencillo, porque cuando das las gracias por esa situación que pasaste mal, estas integrándola, aceptando que es parte de tu pasado al igual que los momentos buenos. No es dar las gracias, porque te hicieran daño o porque sufrieras, sino porque pese a ese daño, hoy estas aquí y sigues adelante en la vida. Porque pese a todo hoy sigues en pie y has decidido que tu pasado no determina tu futuro.

Piensa en lo que has aprendido de cada situación desagradable , porque cuando sacas un aprendizaje le das un sentido a ese sufrimiento , tu pasado te aporta algo, (normalmente te sitúa en la realidad pura y desnuda) y te ayuda a vivir mas lúcida y conscientemente tu presente,

El futuro no existe solo pasa en tu imaginación. La imaginación es una herramienta muy poderosa, pero cuando va de la mano del miedo, nos hace sufrir porque empezamos anticipar consecuencias catastróficas, vemos un futuro en el que solo pasa lo peor pero el futuro no existe, no ha pasado, no esta ocurriendo, el futuro es mañana, o pasado mañana o dentro de un mes. Estamos sufriendo por algo que no ha pasado,estamos imaginándolo, pero no es real, métete esto en la cabeza, “NO ES REAL”.

Una de las características mas importantes de nuestra mente es que no distingue lo real de lo imaginado. Si, nuestra mente tanto si esta viendo un animal que nos viene a atacar,como si imagina lo mismo, va a poner los mecanismos de defensa en marcha. La conclusión entonces es que cuando imaginas un futuro en el que te pasan cosas malas, tu cerebro sufre igual que si te estuvieran pasando.

Todos tenemos, por muy pequeño que sea, un ámbito de actuación que depende exclusivamente de nosotros. Todos somos capitanes y turistas en nuestra vida, en unas áreas puedes ser el capitán, por ejemplo, diriges una empresa, pero cuando vas a un restaurante a comer, eres un turista. La vida siempre tiene esa dualidad, estás al mando o eres dirigido.

El entorno te afecta, pero no te define, no puede ser lo único que determine tu situación.

Pasar de estar en una situación en calma, a tener que lidiar con crisis, puede ser progresivo pero otras veces es repentino. En esos momentos es cuando necesitas estar en forma. Superarlo va a exigir lo mejor de ti y seras el capitán de tu barco. Si no asumes tu vida como tuya y haces algo para cambiarla, serás como esa persona que ve como el barco comienza a hundirse al entrar el agua por todos lados y lo único que hace es esperar a que la rescaten ¿Pero y si no viene nadie? Esto, desafortunadamente es lo que suele ocurrir, que nadie viene a salvarnos.

El poder personal es la capacidad de tomar decisiones propias para hacer que nuestra vida funcione, siendo conscientes de lo que depende de mi y lo que depende del exterior, de lo que esta en mi área de influencia y de lo que no . Todos tenemos poder personal. Sólo el hecho de ser consciente te hace recuperar parte de ese poder, porque siempre el primer paso es la consciencia, el saber en que punto estás y así podrás decidir adonde quieres llegar.

La posición que ocupamos en una situación cambia mucho como la sentimos internamente y siempre eres tú el que decide si estas por encima de la situación o por debajo. La forma en que afrontas un problema va a modificar mucho tu respuesta ante él. Si te sitúas en el centro, en el ojo del huracán como suele decirse, tu respuesta es muy diferente ya que no te has dejado arrastrar por las circunstancias.

Desde fuera las cosas se ven más fácilmente. Somos muy buenos aconsejando, más que haciéndolo nosotros. Por eso mirar tus propios problemas como si le pasaran a otro, verlos desde lejos, sin pensar que las consecuencias terroríficas, que vienen a tu mente y el miedo a las consecuencias, te ayudara a ver con más claridad, analiza tu situación como si le pasara a otro, así de sencillo, como todo es practica.

El estar inmerso en una crisis, nos quita mucha perspectiva ¿Cuándo somos capaces detener esa perspectiva? normalmente cuando pasa el tiempo, cuando puedes pensar sobre algo con el suficiente desapego, sin que las emociones te controlen, es cuando piensas, si hubiera hecho esto, dicho esto, o no era para tanto; seguramente en este momento si pasa lo mismo, sabrías como reaccionar o le pondrías remedio mucho mas rápido que antes. Como puedes ver, es cuestión de perspectiva, como se suele decir “el tiempo lo cura todo”, pero no es el tiempo en sí mismo, sino el cambio en nuestra manera de enfocar la situación, cuando estamos implicados emocionalmente sube el volumen del dramatismo, con el paso del tiempo las emociones están más “calmadas”.

Tendemos a dejarnos afectar por personas o situaciones, lo que hace que nuestros mecanismos de supervivencia o miedo se pongan en marcha. En esos momentos, dejamos el timón de nuestra mente a las emociones. Justo en los peores momentos es cuando debemos tener perspectiva. Ver desde la ventana, alejarte y mirar una situación en toda su amplitud, es cuando puedes apreciar la belleza de una tormenta, en nuestro caso, ver con perspectiva, con mas claridad. Es dificil anular las emociones pero no puedes dejar que la pena, ira, miedo, te dominen, porque entonces no es tu mente consciente quien lleva el timón de tu vida la cual es necesaria para ver tu situación y buscar posibles soluciones.

Tienes que distinguir claramente cual es tu zona de influencia y lo que se queda fuera para saber si tienes que cambiar las cosas o eres tu el que tiene que cambiar..Somos uno en un mundo con mas de 9.000 millones de personas, por muy importante que nos creamos no dejamos de ser una persona entre muchos. Pero no quiere decir que no podamos hacer cosas grandes, puedes influir a tu alrededor por poco que sea, ese trocito es tuyo y tu responsabilidad. Cuantas veces te preocupas por aquello que no puedes cambiar y esta fuera de tu alcance. Pensamos en lo mal que esta nuestro país, la economía, las relaciones personales..

“No puedes cambiar las olas, pero si que puedes nadar para pasarlas de la mejor manera que puedas”

Da lo mejor de ti, haz todo lo que esté en tu mano, una vez lo hayas hecho olvídate del resultado. Si puedes hacer algo, hazlo; si no puedes, no te preocupes”, Si esto lo interiorizas no te preocuparas, sino que te ocuparas de aquello que puedes hacer.

Cuando nos encontramos en situaciones complicadas, normalmente perdemos de vista las opciones, tendemos a no ver las diferentes alternativas, todo nos parece peligroso y que sin remedio nos dirigimos al peor de los escenarios, es en estos momentos cuando necesitas observar las cosas de manera panorámica viendo la situación desde un punto de vista mas amplio y situándolas en el esquema general de la vida.

Recuerda que en lo que pones el foco, a lo que le dedicas tiempo y energía vas a conseguir que salga adelante. La dispersión del foco es uno de los caminos mas seguros para no conseguir nada, al menos con un resultado optimo. Pon un rumbo a tu barco y no navegues a la deriva. Aprende a enfocar tu atención en lo que es importante para ti, ya que a lo que dedicas atención es lo que crece, mientras que a lo que no, tiende a disminuir.

“Si no te pones metas, otra persona las pondrá por ti”. .Y no olvides que “lo que obtienes al alcanzar tus metas, es menos importante que en lo que te conviertes consiguiéndolas”

 Las ideas básicas que tienes que tener en cuenta son: 

1. La tormenta no siempre es el problema

Una de las ideas más potentes es que no podemos controlar el mar, pero sí podemos aprender a navegarlo.

En la vida ocurre lo mismo: No controlamos las pérdidas, los cambios, el rechazo, los problemas económicos o las decisiones de otras personas. Lo que sí podemos trabajar es cómo reaccionamos ante ellos.

La calma no es ausencia de problemas; es aprender a mantener el rumbo cuando aparecen.

🌊 2. “La mala mar hace buenos marineros”

La adversidad puede convertirse en entrenamiento.

Un marinero que únicamente ha navegado con el mar tranquilo no sabe realmente de lo que es capaz. Las tormentas desarrollan habilidades que la comodidad nunca nos obliga a desarrollar: resistencia, paciencia, criterio y capacidad de tomar decisiones bajo presión.

La pregunta cambia de:

“¿Por qué me está pasando esto?”a:“¿Qué puedo aprender de esto que me sirva para la próxima tormenta?”

🧭 3. Hay que tener un rumbo

Cuando estás perdido en el mar, remar más fuerte no necesariamente te acerca a tierra. Primero necesitas saber hacia dónde quieres ir.

Aplicado a la vida:

  • ¿Qué tipo de persona quiero ser?
  • ¿Qué quiero conseguir?
  • ¿Qué cosas son realmente importantes para mí?
  • ¿Qué estoy haciendo hoy que me acerca a ello?

Tener un rumbo permite atravesar momentos difíciles sin que cada problema decida por ti.

⚓ 4. No puedes detener las olas, pero puedes aprender a navegar

A veces gastamos una enorme cantidad de energía intentando conseguir que la realidad sea diferente de lo que es. Pero determinadas circunstancias simplemente están fuera de nuestro control.

La alternativa es trabajar sobre aquello que sí depende de nosotros:

situación → interpretación → respuesta

No siempre podemos elegir la situación, pero sí podemos intentar elegir nuestra respuesta.

🌪️ 5. Las tormentas también pasan

Cuando estás dentro de una tormenta parece que va a durar para siempre.

Pero una característica de las tormentas es precisamente que cambian. El estado emocional de hoy no necesariamente será el de dentro de seis meses.

Por eso, en momentos complicados puede ser útil pensar:

“No tengo que solucionar toda mi vida hoy. Solo tengo que mantener el barco a flote y seguir navegando.”

🛶 6. No necesitas un mar perfecto para avanzar

Esperar a que desaparezcan todos los problemas antes de actuar puede convertirse en una trampa.

Puedes avanzar con miedo, con dudas, con incertidumbre y sin tener todo resuelto.

El buen marinero no espera a que desaparezca el viento: Aprende a utilizarlo.

🧠 7. La experiencia de las tormentas se acumula

Después de superar una situación difícil, no vuelves exactamente al mismo punto.

Te llevas conocimiento: “Ya pasé por algo parecido y sobreviví.”

                                                                                        

                                                                                                Enrique  Delgadillo