EL NIVEL ANIMAL
En el que impera la ley de la jungla: Lo único que se hace es sobrevivir. Los fuertes destruyen a los débiles.
Las emociones predominantes en este nivel son el miedo y la ansiedad.
EL NIVEL DEL YO
Del mi, del mío. Donde todo tiene que suceder según los dictados de mi ego. Se identifica el cuerpo con la mente. Las emociones de este nivel son la angustia, pena, frustración y desesperanza.
EL NIVEL DEL TESTIGO
Nos desidentificamos del cuerpo, los pensamientos y contemplamos todo lo que sucede. Las emociones de este nivel son la paz y ecuanimidad.
Reflexiona por un momento y piensa en el nivel en que normalmente te encuentras.
El objetivo de la psicología budista es ver las cosas como son. El budismo no es una religión, sólo habla del sufrimiento y como erradicarlo. Esto se hace dejando ir los deseos.
La paz tiene que ver mucho con dejar ir más que en adquirir lo que nos haga sentir bien. Aceptar las cosas como son no es un a actitud fatalista, es abrirnos a la manera en que las cosas tienen que ser en este preciso momento.
Las cosas son lo que son significa que debemos estar dispuestos a sufrir, al aburrimiento, a la angustia y a soportar los estados mentales desagradables en vez de suprimirlos.
Ahora mismo ¿ Te sientes feliz o deprimido, bien o mal ? Así son las cosas, no pueden ser de otra manera. Aceptalo y sigue adelante.
¿Estás dolorido o cansado? Las cosas son como son, el cuerpo es lo que es. Es la existencia humana.
Si nuestra mente acepta todos los aspectos de la vida podremos aceptar más fácilmente los cambios. Cuando las cosas no nos van bien y no aceptamos la vida tal como es nuestra mente comienza a crear tristeza, sufrimiento y autocompasión.
Si estás apegado a la idea que que todo tiene que ir bien, comenzarás a
preocuparte y sufrir cuando no vayan bien, incluso cuando van bien nos preocupamos de que puedan ir mal.
El mundo exterior es bello y feo, agradable y doloroso. Abarca todas las posibilidades. Cuando vivimos en la ignorancia sólo queremos placer y no dolor, sólo belleza y no fealdad. Ya estamos atrapados...
Queremos una vida sana, atractiva, dinero, no tener enfermedades, una vida segura y estable por siempre jamás.
Más que querer esto hay que desarrollar la actitud: Si las cosas cambian me adaptaré y aprenderé de todas las situaciones.
La vida es un viaje, somos peregrinos sin un hogar estable y definitivo.
Nacemos con la capacidad para sentir, por lo que tenemos que aceptar que lo que nos suceda en el exterior va a afectarnos.
Las cosas son así, la ignorancia te hace creer que no deberías ser afectado por lo que no te gusta ni deberías sentir irritación , miedo ni ansiedad.
En el que impera la ley de la jungla: Lo único que se hace es sobrevivir. Los fuertes destruyen a los débiles.
Las emociones predominantes en este nivel son el miedo y la ansiedad.
EL NIVEL DEL YO
Del mi, del mío. Donde todo tiene que suceder según los dictados de mi ego. Se identifica el cuerpo con la mente. Las emociones de este nivel son la angustia, pena, frustración y desesperanza.
EL NIVEL DEL TESTIGO
Nos desidentificamos del cuerpo, los pensamientos y contemplamos todo lo que sucede. Las emociones de este nivel son la paz y ecuanimidad.
Reflexiona por un momento y piensa en el nivel en que normalmente te encuentras.
El objetivo de la psicología budista es ver las cosas como son. El budismo no es una religión, sólo habla del sufrimiento y como erradicarlo. Esto se hace dejando ir los deseos.
La paz tiene que ver mucho con dejar ir más que en adquirir lo que nos haga sentir bien. Aceptar las cosas como son no es un a actitud fatalista, es abrirnos a la manera en que las cosas tienen que ser en este preciso momento.
Las cosas son lo que son significa que debemos estar dispuestos a sufrir, al aburrimiento, a la angustia y a soportar los estados mentales desagradables en vez de suprimirlos.
Ahora mismo ¿ Te sientes feliz o deprimido, bien o mal ? Así son las cosas, no pueden ser de otra manera. Aceptalo y sigue adelante.
¿Estás dolorido o cansado? Las cosas son como son, el cuerpo es lo que es. Es la existencia humana.
Si nuestra mente acepta todos los aspectos de la vida podremos aceptar más fácilmente los cambios. Cuando las cosas no nos van bien y no aceptamos la vida tal como es nuestra mente comienza a crear tristeza, sufrimiento y autocompasión.
Si estás apegado a la idea que que todo tiene que ir bien, comenzarás a
preocuparte y sufrir cuando no vayan bien, incluso cuando van bien nos preocupamos de que puedan ir mal.
El mundo exterior es bello y feo, agradable y doloroso. Abarca todas las posibilidades. Cuando vivimos en la ignorancia sólo queremos placer y no dolor, sólo belleza y no fealdad. Ya estamos atrapados...
Queremos una vida sana, atractiva, dinero, no tener enfermedades, una vida segura y estable por siempre jamás.
Más que querer esto hay que desarrollar la actitud: Si las cosas cambian me adaptaré y aprenderé de todas las situaciones.
La vida es un viaje, somos peregrinos sin un hogar estable y definitivo.
Nacemos con la capacidad para sentir, por lo que tenemos que aceptar que lo que nos suceda en el exterior va a afectarnos.
Las cosas son así, la ignorancia te hace creer que no deberías ser afectado por lo que no te gusta ni deberías sentir irritación , miedo ni ansiedad.
La vida es como es, vivimos en una sociedad que es como es. De nada te sirve enojarte
porque no sea perfecta o te irrites porque las cosas no sean como tú quieres.
Si nuestra paz y serenidad depende de que las condiciones sean de una determinada manera entonces nos quedamos atrapados, nos convertimos en esclavos de las circunstancias.
Acepta y adáptate a la vida sin tener la necesidad de controlarla. Realmente tenemos poco control sobre las cosas: Modas, revoluciones políticas, crisis económicas...
Si nos pasamos la vida intentando controlar todo, entonces incrementamos el sufrimiento.
Tener un cuerpo implica ser sensible. Naces, creces, te vuelves viejo, tienes enfermedad. Todo eso es parte de la experiencia humana. Entonces uno muere.
Tenemos que aceptar la muerte y la separación de los seres queridos. Esto nos sucede a todos. Parte de la experiencia como seres humanos es la experiencia de tener que separarnos de las personas que amamos. Aceptándolo podrás ser capaz de aceptar la vida y no deprimirte por la manera que suceden las cosas.
Una vez que lo comprendes y ves las cosas en la perspectiva correcta no vas a añadir miedo, amargura o resentimiento a las circunstancias. Hay que aceptar todo lo que nos suceda como seres humanos. Piensa que los seres humanos son extremadamente sensibles pero también son unos grandes supervivientes en este Universo.
Si tienes salud, ropa, casa y medicinas , tienes bastante para estar bien y contento.
Hay que estar dispuestos a aprender de las subidas y bajadas de la montaña rusa de la vida, aprendiendo a ver que es lo que nos dirige, a qué estamos enganchados, es decir, quienes son nuestros amos.
Sabiduría es ver las cosas tal y como son
Ser feliz es aprender otro modo de ver las cosas . Cuando lo haces , ves que no hay nada que desear. Todo sufrimiento es debido a los fantasmas que creamos sobre nosotros mismos, los demás y sobre la vida.
Tienes que mirar el cuadro completo de tu vida, para ello hay que mirar más allá de la espiral de circunstancias que giran alrededor de ti y que impiden salir y ver el todo .
Nuestro mundo personal es muy dependiente de que las cosas sean de una determinada manera, es tan frágil y efímero que es destruido al menor cambio.
El objetivo del entrenamiento mental es ver las cosas como son y aceptarlas, por lo que vendrá la paz a tu mente.
Una vez que la mente es libre de los deseos, la realidad empieza a revelarse con claridad.
El único obstáculo que te impide verla es el Yo, el mi, el ego . Hasta que no salgas de ahí la mente no dejará de crear problemas y complicaciones.
Si nuestra paz y serenidad depende de que las condiciones sean de una determinada manera entonces nos quedamos atrapados, nos convertimos en esclavos de las circunstancias.
Acepta y adáptate a la vida sin tener la necesidad de controlarla. Realmente tenemos poco control sobre las cosas: Modas, revoluciones políticas, crisis económicas...
Si nos pasamos la vida intentando controlar todo, entonces incrementamos el sufrimiento.
Tener un cuerpo implica ser sensible. Naces, creces, te vuelves viejo, tienes enfermedad. Todo eso es parte de la experiencia humana. Entonces uno muere.
Tenemos que aceptar la muerte y la separación de los seres queridos. Esto nos sucede a todos. Parte de la experiencia como seres humanos es la experiencia de tener que separarnos de las personas que amamos. Aceptándolo podrás ser capaz de aceptar la vida y no deprimirte por la manera que suceden las cosas.
Una vez que lo comprendes y ves las cosas en la perspectiva correcta no vas a añadir miedo, amargura o resentimiento a las circunstancias. Hay que aceptar todo lo que nos suceda como seres humanos. Piensa que los seres humanos son extremadamente sensibles pero también son unos grandes supervivientes en este Universo.
Si tienes salud, ropa, casa y medicinas , tienes bastante para estar bien y contento.
Hay que estar dispuestos a aprender de las subidas y bajadas de la montaña rusa de la vida, aprendiendo a ver que es lo que nos dirige, a qué estamos enganchados, es decir, quienes son nuestros amos.
Sabiduría es ver las cosas tal y como son
Ser feliz es aprender otro modo de ver las cosas . Cuando lo haces , ves que no hay nada que desear. Todo sufrimiento es debido a los fantasmas que creamos sobre nosotros mismos, los demás y sobre la vida.
Tienes que mirar el cuadro completo de tu vida, para ello hay que mirar más allá de la espiral de circunstancias que giran alrededor de ti y que impiden salir y ver el todo .
Nuestro mundo personal es muy dependiente de que las cosas sean de una determinada manera, es tan frágil y efímero que es destruido al menor cambio.
El objetivo del entrenamiento mental es ver las cosas como son y aceptarlas, por lo que vendrá la paz a tu mente.
Una vez que la mente es libre de los deseos, la realidad empieza a revelarse con claridad.
El único obstáculo que te impide verla es el Yo, el mi, el ego . Hasta que no salgas de ahí la mente no dejará de crear problemas y complicaciones.
Dejar ir es morar en el vacío: Vemos y oímos pero ya no hay un yo o un mío a lo que
aferrarnos.
Si observamos las cosas como son en este preciso momento y que al momento siguiente cambiarán, aprenderemos a dejarlas ir.
La percepción tiende a enfocarse sólo en determinados aspectos de las cosas y no ve que todo es un flujo cambiante, por eso la verdad no puede revelarse a través de ella.
Como son las cosas para ti en este momento :¿Cómodas o difíciles?. Son como son. El sufrimiento no está en las cosas sino como me relaciono con ellas.
Cuando nos relacionamos con el mundo en términos de mi o mío ya no podemos ver la vida tal como es.
Desde el ser más afortunado al menos afortunado todos somos vulnerables, todos podemos ser dañados, heridos y enfermar. Todos somos hermanos en el envejecer, enfermar y morir.
Vivimos en un cuerpo altamente sensible, los cinco sentidos nos conectan con el exterior. El problema es que nosotros sólo queremos ser sensibles a las cosas agradables
Hay que aceptar las sensaciones agradables, neutras y desagradables.
Tenemos que aceptar nuestra capacidad de sentir que incluye dolor, desagrado, preocupación o miedo. Con esto evitaremos el sufrimiento.
Si lo piensas bien tu vida ha sido un dos por ciento entre buena y dolorosa y un 98% neutra.
Estamos tan apegados a los extremos de los polos ( bueno y malo) que no
prestamos atención a ese 98% neutro. ¿ Por que no lo hacemos? Simplemente porque no nos hace reaccionar.
Es normal que unas cosas me atraigan y otras me disgusten. Ser sensible es el modo en que son las cosas.
Si veo unas flores puedo decir que no me gustan ,no hay deseo en tanto a que no quiera deshacerme de ellas, no hay deseo ni no deseo, pero no me gustan.
Que las cosas no me gusten no es un problema , el conflicto surge cuando me aferro a las que me gustan y evito las que no me gustan.
Las sensaciones desagradables pueden producirme dolor pero es cuando quiero deshacerme de ese dolor , cuando aparece el sufrimiento.
Las cosas son como son, me pueden gustar o no, de mi depende aferrame a ellas o evitarlas.
Dejar ir no significa que dejo ir para evitar el sufrimiento. Dejar ir el deseo o el apego es ser capaz de experimentar el desagrado sin aferrarme a ello y experimentar el bienestar sin aferrarme tampoco.
Nuestros órganos de los sentidos nos producen sensaciones de todo tipo. Es cuando entra en juego el pensamiento dualista que rechaza las sensaciones desagradables cuando comienza el malestar. Tienes que incorporar a tu vida todas las sensaciones sean como sean.
Todos los sufrimientos no solo vienen de identificarnos con el cuerpo sino de querer que todo nos resulte agradable.
Las cosas bellas y agradables las disfrutamos, nos sentimos agradecidos por ellas y no nos aferramos. Esa es la actitud correcta.
La serenidad viene cuando disfrutas lo bueno pero no te aferras y lo dejas ir. No confundas la ecuanimidad con la indiferencia. La ecuanimidad es la capacidad de no sentir aversión por las cosas desagradables o dejarnos atrapar por las cosas agradables.
Si observamos las cosas como son en este preciso momento y que al momento siguiente cambiarán, aprenderemos a dejarlas ir.
La percepción tiende a enfocarse sólo en determinados aspectos de las cosas y no ve que todo es un flujo cambiante, por eso la verdad no puede revelarse a través de ella.
Como son las cosas para ti en este momento :¿Cómodas o difíciles?. Son como son. El sufrimiento no está en las cosas sino como me relaciono con ellas.
Cuando nos relacionamos con el mundo en términos de mi o mío ya no podemos ver la vida tal como es.
Desde el ser más afortunado al menos afortunado todos somos vulnerables, todos podemos ser dañados, heridos y enfermar. Todos somos hermanos en el envejecer, enfermar y morir.
Vivimos en un cuerpo altamente sensible, los cinco sentidos nos conectan con el exterior. El problema es que nosotros sólo queremos ser sensibles a las cosas agradables
Hay que aceptar las sensaciones agradables, neutras y desagradables.
Tenemos que aceptar nuestra capacidad de sentir que incluye dolor, desagrado, preocupación o miedo. Con esto evitaremos el sufrimiento.
Si lo piensas bien tu vida ha sido un dos por ciento entre buena y dolorosa y un 98% neutra.
Estamos tan apegados a los extremos de los polos ( bueno y malo) que no
prestamos atención a ese 98% neutro. ¿ Por que no lo hacemos? Simplemente porque no nos hace reaccionar.
Es normal que unas cosas me atraigan y otras me disgusten. Ser sensible es el modo en que son las cosas.
Si veo unas flores puedo decir que no me gustan ,no hay deseo en tanto a que no quiera deshacerme de ellas, no hay deseo ni no deseo, pero no me gustan.
Que las cosas no me gusten no es un problema , el conflicto surge cuando me aferro a las que me gustan y evito las que no me gustan.
Las sensaciones desagradables pueden producirme dolor pero es cuando quiero deshacerme de ese dolor , cuando aparece el sufrimiento.
Las cosas son como son, me pueden gustar o no, de mi depende aferrame a ellas o evitarlas.
Dejar ir no significa que dejo ir para evitar el sufrimiento. Dejar ir el deseo o el apego es ser capaz de experimentar el desagrado sin aferrarme a ello y experimentar el bienestar sin aferrarme tampoco.
Nuestros órganos de los sentidos nos producen sensaciones de todo tipo. Es cuando entra en juego el pensamiento dualista que rechaza las sensaciones desagradables cuando comienza el malestar. Tienes que incorporar a tu vida todas las sensaciones sean como sean.
Todos los sufrimientos no solo vienen de identificarnos con el cuerpo sino de querer que todo nos resulte agradable.
Las cosas bellas y agradables las disfrutamos, nos sentimos agradecidos por ellas y no nos aferramos. Esa es la actitud correcta.
La serenidad viene cuando disfrutas lo bueno pero no te aferras y lo dejas ir. No confundas la ecuanimidad con la indiferencia. La ecuanimidad es la capacidad de no sentir aversión por las cosas desagradables o dejarnos atrapar por las cosas agradables.
Recuerda que el sufrimiento es la distancia entre como pensamos que las cosas deberían ser y como
son en realidad.
El sufrimiento lo crea la mente por lo que tenemos que mantenerla limpia.
Los fenómenos mentales y físicos van y vienen constantemente así que es bueno tomar distancia y observar imparcialmente lo que sucede.
Si no nos implicamos en lo que está sucediendo dentro y fuera de nosotros, la mente se convierte en un espejo y va siendo cada vez más objetiva.
La paz es el resultado de ser cada vez más consciente.
Lo importante no es lo que sucede sino como voy a reaccionar ante lo que está sucediendo.
Piensa que las circunstancias no nos pertenecen, siguen su su propia naturaleza. Nuestro hogar verdadero es la paz de nuestra mente, es el refugio más seguro que puedas tener.
No hay nada que debamos temer : Decadencia, envejecimiento, enfermedad, muerte. Las cosas son así , es su naturaleza. Es normal que todo esté cambiando constantemente. Es el modo en el que son las cosas. Pensar esto te traerá paz al instante.
Considera el sufrimiento como una experiencia valiosa, ya que es un incentivo para tu práctica interior. El sufrimiento no está en las circunstancias, es fabricado por tu mente, por lo que tienes que vigilarla con especial atención. La situación ideal a la que llegar es cuando el sufrimiento no pueda lastimarnos .
Es en tu mente donde se fabrica el modelo de cómo funciona el mundo, de como son las cosas por lo que debes cuidarla con esmero. Hasta que no puedas estar en paz en medio de las circunstancias difíciles no puedes decir que has entrenado tu mente.
En tu mente está el paraíso o el infierno así que aprende a cuidarla, controlarla y dirigirla en la dirección correcta.
Aprendes a controlar tu mente utilizando las situaciones de la vida cotidiana. Permanece atento y concentrado. Observa sin juicios lo que cruza por tu mente. Aprende de todo lo que te suceda.
Utiliza las circunstancias para ver como creas tus preferencias y aversiones.
Deja de ser lo más importante del universo.
Entrégate a las circunstancias inevitables , abandona el ego y experimentarás libertad.
Si aparece el sufrimiento pregúntate ¿ A que me estoy aferrando, a que me estoy resistiendo, qué estoy exigiendo?.
Busca los deseos productores de sufrimiento y abandónalos.
El sufrimiento viene de la identificación con el mi o mío creados por el ego.
El sufrimiento lo crea la mente por lo que tenemos que mantenerla limpia.
Los fenómenos mentales y físicos van y vienen constantemente así que es bueno tomar distancia y observar imparcialmente lo que sucede.
Si no nos implicamos en lo que está sucediendo dentro y fuera de nosotros, la mente se convierte en un espejo y va siendo cada vez más objetiva.
La paz es el resultado de ser cada vez más consciente.
Lo importante no es lo que sucede sino como voy a reaccionar ante lo que está sucediendo.
Piensa que las circunstancias no nos pertenecen, siguen su su propia naturaleza. Nuestro hogar verdadero es la paz de nuestra mente, es el refugio más seguro que puedas tener.
No hay nada que debamos temer : Decadencia, envejecimiento, enfermedad, muerte. Las cosas son así , es su naturaleza. Es normal que todo esté cambiando constantemente. Es el modo en el que son las cosas. Pensar esto te traerá paz al instante.
Considera el sufrimiento como una experiencia valiosa, ya que es un incentivo para tu práctica interior. El sufrimiento no está en las circunstancias, es fabricado por tu mente, por lo que tienes que vigilarla con especial atención. La situación ideal a la que llegar es cuando el sufrimiento no pueda lastimarnos .
Es en tu mente donde se fabrica el modelo de cómo funciona el mundo, de como son las cosas por lo que debes cuidarla con esmero. Hasta que no puedas estar en paz en medio de las circunstancias difíciles no puedes decir que has entrenado tu mente.
En tu mente está el paraíso o el infierno así que aprende a cuidarla, controlarla y dirigirla en la dirección correcta.
Aprendes a controlar tu mente utilizando las situaciones de la vida cotidiana. Permanece atento y concentrado. Observa sin juicios lo que cruza por tu mente. Aprende de todo lo que te suceda.
Utiliza las circunstancias para ver como creas tus preferencias y aversiones.
Deja de ser lo más importante del universo.
Entrégate a las circunstancias inevitables , abandona el ego y experimentarás libertad.
Si aparece el sufrimiento pregúntate ¿ A que me estoy aferrando, a que me estoy resistiendo, qué estoy exigiendo?.
Busca los deseos productores de sufrimiento y abandónalos.
El sufrimiento viene de la identificación con el mi o mío creados por el ego.
Nuestra mente se ocupa de “mi “casa, “mis” cosas, “mis “problemas, lo curioso es que
los demás hacen lo mismo por lo que se explica la falta de armonía en el mundo.
Todo lo que tenemos tarde o temprano cambiará o desaparecerá. Todas las condiciones y fenómenos están sujetos a cambio: Tu cuerpo, tus cosas...
El sentimiento de dejar ir es tu refugio, tu casa material no es tu refugio. La paz de tu mente es tu verdadero hogar.
Tu cuerpo no es tuyo, sigue sus leyes naturales, las cosas son como son y tienen su curso natural.
NUESTRO HOGAR REAL ES NUESTRA PAZ INTERIOR
No te preocupes demasiado por las cosas, sólo piensa en que esta es la manera en que son. No te preocupes por nada porque nada es tu verdadero hogar.
En este mundo no hay ningún sitio donde puedas morar. Todo son trastornos, incomodidades y no hay paz . En ningún lugar del mundo podrás encontrar la paz verdadera.
Vivimos en un planeta del que tendremos que marcharnos, así es el mundo .No hay nada en lo que apoyarse. Si tienes muchas posesiones deberás dejarlas, el placer no es tu hogar, el dolor no es tu hogar, ambos son transitorios y desaparecen.
Todas las cosas no son permanentes, abandona el apego a ellas. De todas formas al final de tu vida tendrás que dejarlo todo, no podrás llevar nada contigo ¿Entonces no será mejor dejar las cosas antes?.
Las condiciones ya sean exteriores o interiores siguen su naturaleza, siguen su curso...No sufras yendo a contracorriente y no aceptando la naturaleza de las cosas.
Toma el sentimiento de soltarlo todo como un refugio.
Abandona todo lo externo. Aunque lo poseas no sigas dependiendo de ello. No hay un yo o un mío . ¡Suelta!
Tu cuerpo es un refugio transitorio, sigue su curso natural desde el nacimiento hasta la enfermedad ,la vejez y la muerte.
Si no abandonamos las cosas ellas comenzarán a abandonarnos, queramos o no.
Así que enfoca tu mente y llévala hacia la paz. Tu verdadero hogar...
Todo lo que tenemos tarde o temprano cambiará o desaparecerá. Todas las condiciones y fenómenos están sujetos a cambio: Tu cuerpo, tus cosas...
El sentimiento de dejar ir es tu refugio, tu casa material no es tu refugio. La paz de tu mente es tu verdadero hogar.
Tu cuerpo no es tuyo, sigue sus leyes naturales, las cosas son como son y tienen su curso natural.
NUESTRO HOGAR REAL ES NUESTRA PAZ INTERIOR
No te preocupes demasiado por las cosas, sólo piensa en que esta es la manera en que son. No te preocupes por nada porque nada es tu verdadero hogar.
En este mundo no hay ningún sitio donde puedas morar. Todo son trastornos, incomodidades y no hay paz . En ningún lugar del mundo podrás encontrar la paz verdadera.
Vivimos en un planeta del que tendremos que marcharnos, así es el mundo .No hay nada en lo que apoyarse. Si tienes muchas posesiones deberás dejarlas, el placer no es tu hogar, el dolor no es tu hogar, ambos son transitorios y desaparecen.
Todas las cosas no son permanentes, abandona el apego a ellas. De todas formas al final de tu vida tendrás que dejarlo todo, no podrás llevar nada contigo ¿Entonces no será mejor dejar las cosas antes?.
Las condiciones ya sean exteriores o interiores siguen su naturaleza, siguen su curso...No sufras yendo a contracorriente y no aceptando la naturaleza de las cosas.
Toma el sentimiento de soltarlo todo como un refugio.
Abandona todo lo externo. Aunque lo poseas no sigas dependiendo de ello. No hay un yo o un mío . ¡Suelta!
Tu cuerpo es un refugio transitorio, sigue su curso natural desde el nacimiento hasta la enfermedad ,la vejez y la muerte.
Si no abandonamos las cosas ellas comenzarán a abandonarnos, queramos o no.
Así que enfoca tu mente y llévala hacia la paz. Tu verdadero hogar...
AJAHN SUMEDHO





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